Miércoles, 23 Agosto, 2017

El ruido de los escarches y el silencio de la caridad


programa_socialCuatro de las diez noticias que hace unos días programaba la portada de uno de los periódicos digitales más importantes del país contenían la palabra escarche. Al escarche le ha pasado como a otros muchos términos que un periodista o un político pronuncia y se expande como la pólvora, o como un tsunami, que también fue ejemplo de un término que aprendimos en los medios.

Los escarches, surgidos de una analogía nada clara con las persecuciones durante el nazismo, se han destacado como el sistema de protesta de moda. Son más eficaces y menos costosos que las manifestaciones. Más eficaces porque molestan al destinatario en su intimidad y le obligan a protestar. Menos costosos porque basta un pequeño puñado de descontentos para crear algarabía en la puerta de una casa y amedrentar a una familia que poco tiene que ver con los desahucios. Hasta el propio expresidente Felipe González, que siempre fueran cauto con la vida privada de sus hijos, ha solicitado que acabe esta forma tan ruin de presión.

Pero los escarches hacen mucho ruido y se cuela en las portadas de los periódicos, en las aperturas de los telediarios, en las tertulias radiofónicas y, de inusitada y brutal manera, en las redes sociales. Piden soluciones para frenar los deshaucios, soluciones que pasan por decisiones tan peligrosas como la de la Junta de Andalucía, dispuesta incluso a la expropiación de la propiedad privada. Pero como al pedir violentan y sus ataques lo son contra derechos de los otros, su discurso, su fuerza argumental, se diluye en otro debate infructífero que recuerda a la guerra de las dos Españas y a los garrotes de Goya.

escracheMientras tanto, esta semana se escuchaba la tímida voz entrecortada de un hombre desahuciado que vuelve a ver la luz y tiene a sus hijos bajo techo gracias al acuerdo alcanzado por Cáritas Madrid con el IVIMA para otorgar en alquiler, a muy bajo precio, viviendas desocupadas de protección pública.

La iniciativa que ha nacido del amor a Cristo en su reflejo en el prójimo, no ocupa los cuatro, seis o diez titulares que merecería en la portada de cualquier medio. algunas menciones esporádicas entre los avances de las negativas previsiones del Fondo Monetario Internacional.

Y sin embargo, así, sin ruido, si titulares de portada, sin escándalo público ni desorden alguno, la labor silenciosa de Cáritas va dando de comer al hambriento, y de beber al sediento, da techo al que lo ha perdido, y da, sobre todo, la generosidad que nace de un amor mucho más grande que el simple amor a los demás.

 

María Solano Altaba
@msolanoaltaba

Comentarios

  1. OLÉ, OLÉ Y OLÉ!!!
    Sin ruido de hojarasca -que lsta habrán dado hasta conseguirlo, seguro- por fin alguien que desinteresadamente hace algo. ENHORABUENA!!! Y a copiar la idea el resto de Comunidades.

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