viernes, 20 octubre, 2017

Conversos de corazón

Conversos de corazón

Los conversos de corazón son aquellos que no pueden participar públicamente de la vida en la Iglesia porque hacerlo supondría poner en riesgo su vida y las de sus familias

Conversos de corazón




Si el corazón no se convierte poco puede la catequesis, la enseñanza, ni siquiera el mejor ejemplo.


Todos estos procesos de conversión son conmovedores, los hay con mucho humor, “Si me convierto, no me casaré nunca…” se lamentaba Susan Bujnak.

conversos-12-testimonios-recientes-ebook-9788432138416Hace unos días tuve una entrevista con Javier Menéndez Ros, director de Ayuda a la Iglesia Necesitada. Hablamos de conversos en países donde es difícil practicar el cristianismo, donde ser un converso conlleva poner en riesgo la vida. Y Javier me habló de los conversos de corazón. Son aquellos que no pueden participar públicamente en la Iglesia porque hacerlo supondría poner en riesgo su vida y las de sus familias, así como las de las comunidades de católicos que les acogerían.

Esa Iglesia perseguida, que es vigilada estrechamente, tiene a estos nuevos católicos conversos de corazón en su seno, aunque por razones de seguridad no puedan integrarse formal y públicamente.

Me pareció impresionante, y al leer el libro “El precio a pagar”, de un converso iraquí, Joseph Fadelle, entendí mejor el peligro, el enorme riesgo, no sólo para la vida del converso, sino para la propia comunidad de creyentes. El autor va pidiendo el bautismo secretamente en Irak y no se lo conceden. No cuento más porque el libro vale mucho la pena. De verdad, hay que leerlo.

Realmente creo que a veces en Occidente no llegamos a entender lo que ocurre fuera de nuestras fronteras. Oficialmente sabemos que hay pobreza, derechos que son pisoteados y una libertad religiosa que en muchos países no existe ni formal ni realmente. Pero quizás no somos conscientes de que hay  lugares donde no se puede levantar una iglesia o donde una persona no puede  llevar un crucifijo colgado de una cadena en su cuello; lugares donde una conversión acarrea la muerte del converso y de los cristianos que le rodeen. No somos conscientes ahí dentro, donde importa: en el corazón. Vivimos sabiéndolo pero sin que nos afecte, sin que nos mueva por dentro.

El informe sobre la libertad religiosa de Ayuda a la Iglesia Necesitada es verdaderamente impresionante. Analiza país a país y muestra que la persecución está muy vigente.

Conversos de corazón. Existe una segunda acepción del término,  la conversión del corazón, ese centro humano al que la Biblia tanto se refiere. Es como las entrañas, más que el esqueleto, bombeando la sangre que llega a ésta.

En el libro “Conversos” de testimonios casi todos estadounidenses recopilado por Donna Steichen, 12 conversos relatan en primera persona su conversión. Es un libro también excelente.

Son  procesos a veces muy largos que comienzan del modo más diverso: un vago recuerdo infantil de una abuela, un sueño, presenciar un aborto en China,  la aversión a lo católico y la curiosidad por la fe o hasta lo esotérico, el ejemplo de alguien, las conversaciones con un amigo, a menudo la lectura de los Evangelios, de San Agustín, etc. Y pueden ser casi inmediatos o larguísimos en el tiempo, durar muchos años. Y hay conversos vuelto a convertir.

Todos estos procesos de conversión son conmovedores. Los hay con mucho humor “Si me convierto,  no me casaré nunca…” se lamentaba Susan Bujnak. Algunos son más de cabeza inicialmente y otros menos, un fogonazo de luz de gracia rápida, casi los menos.

Pero siempre hay algo común: si el corazón no se convierte poco puede la catequesis, la enseñanza, ni siquiera el mejor ejemplo.

De nuevo en todos los conversos hay una apertura de corazón que no tiene que ver con el sentimentalismo o emociones, es algo interno. Cada conversión es un encuentro con Jesucristo por dentro, en el corazón.

Así que acabé pensando que todos son conversos de corazón, aunque puedan practicar su fe abiertamente. Luego o antes viene lo demás, así como la acogida en la Iglesia y el lugar que cada uno ocupa en ésta, los carismas diferentes.

Llevo toda la semana pensando en los conversos de corazón, en la labor de Ayuda a la Iglesia necesitada apoyando silenciosamente a la Iglesia perseguida y en la misteriosa comunión de los santos.

Aurora Pimentel

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