sábado, 23 septiembre, 2017

El mundo al revés, o al derecho


Por estos lares no conocemos el CAF, pero es el Banco de Desarrollo de América Latina. Ahora nos tendremos que familiarizar con el nombre porque acaban de firmar un importante acuerdo económico con el Instituto de Crédito Oficial, el ICO, que se fraguó en la deslucida Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que se celebró en Cádiz como gesto hacia la Pepa y que tuvo la crisis como telón de fondo gris marengo además de los choques con Argentina por las expropiaciones a España.cumbre

La noticia es una cuenta más de un rosario creciente: el de proyectos de ayuda al desarrollo, disfrazados con términos tan optimistas como emprendimiento o gobernabilidad, que empiezan a suministrarle a España sus fieles amigos hispanoamericanos. Parece el mundo al revés.

Así de cíclico es el mundo. Cuando Colón llegó a Hispanoamérica sin darse ni siquiera cuenta, encontró una serie de culturas mucho menos desarrolladas que la europea –su exotismo y el interés que produce lo desconocido no debe cegarnos respecto al hecho de que estaban poco desarrolladas-. El tiempo, el esfuerzo y sobre todo el descubrimiento de las riquezas naturales de una tierra hasta entonces desconocida, pudo esquilmar a buena parte de la población, pero al mismo tiempo permitió que mejorase la calidad de vida de aquellas sociedades, además de dotarlas de la estructura jurídica y de valores que necesitaban.

Cuando llegó el proceso de independencia de las metrópolis, la adaptación de las antiguas colonias no fue inmediata y pasaron por largos periodos de adaptación de variable desarrollo en cada latitud. Después hubo unos años en los que el llamado Primer Mundo, lastrado por las guerras fratricidas, estaba en las últimas y cruzaron el charco miles de europeos, sobre todo españoles e italianos, en busca de mejor fortuna.

Durante unos años, los hijos de aquellos emigrantes que probaron suerte desde Río Grande hasta Tierra del Fuego, quisieron regresar a la España de las vacas gordas. Pero ahora que han adelgazado, se dan la vuelta camino a cada y los españoles los siguen en busca de una oportunidad en cualquier esquina, desde la construcción del nuevo Canal de Panamá hasta el desarrollo económico en Perú.

caritasY en este mundo al revés, o al derecho, porque no está escrito que lo ortodoxo sea la primacía económica de nadie, Cáritas Internationalis suministra los datos del volumen de donativos recaudados en 2011. Van muchas veces estas instituciones de la Iglesia con cierto retraso porque la transparencia y la eficacia son piezas tan clave en su gestión que no se les escapa la trayectoria de un solo dólar. Pero el dato no está obsoleto porque en ese año estábamos descendiendo ya por la dolorosa pendiente de la crisis hacia una sima que todavía no hemos alcanzado.

Resulta que la caridad, en su conjunto, aumenta. Los datos son alentadores y esta institución de la Iglesia que es una de las que permite repartir como madre lo que los hijos generosamente aportan, lleva a cabo una encomiable labor que ha permitido resurgir palabras de bien hacia la Iglesia que la Europa laicista se había obcecado en hacer desaparecer.

Pero en el mundo al revés, o al derecho, Europa ha reducido el volumen de sus aportaciones mientras cada vez son más las que llegan de Hispanoamérica. Ellos crecen y a nosotros nos lastra, a partes iguales, nuestra crisis y nuestro egoísmo. Y como muestra, una escena cotidiana: entran a pedir en el metro, muchos españoles miran al suelo mientras los hispanoamericanos rebuscan en sus bolsillos el último euro para dar al que lo necesita más que ellos. El mundo al revés, o al derecho.

María Solano Altaba
@msolanoaltaba

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