Miércoles, 16 Agosto, 2017

La fuga de cerebros y biberones y el techo de hierro en España

La fuga de cerebros y biberones y el techo de hierro en España

No sé cómo puede haber salida del túnel si los más preparados se van, y si se van, adicionalmente, los que podrían garantizar el reemplazo generacional.

La fuga de cerebros y biberones y el techo de hierro en España




No hay trabajo, es cierto, pero sobre todo no lo hay para quienes están mejor preparados. Y no porque haya recesión solo, es algo más profundo y de cierta raigambre.


El techo de hierro de la mediocridad reinante es el que, junto a la crisis, que lo agrava, está expulsando a nuestros jóvenes y menos jóvenes y el que nos va a dejar el país insostenible demográfica y económicamente hablando.

Desde los inicios de la crisis, muchos jóvenes y otros que no lo son tanto, aunque en su mayoría son veinteañeros y treintañeros, se han ido fuera de España a buscar trabajo. Si la demografía ya estaba mal en nuestro país, esta emigración augura lo peor. En mi opinión  supone todo un golpe de gracia para la recuperación de España.

La salida de la recesión no la veo clara por diversas razones. Pero ésta es una de las más importantes y de la que, curiosamente, nadie habla.

Honradamente: no sé cómo puede haber salida del túnel si los jóvenes más preparados se van, y si se van quienes, además, por razones de edad, podrían tener hijos y que esto no derivase en un país de ancianos, en un mal país para ancianos. Un país donde no hay jóvenes ni niños es un país peor para todos, especialmente para los más mayores.  Algo así como aquel pueblo vacío de la película Chiti-chiti bang-bang o el otro tenebroso de Indiana Jones y el Templo maldito.

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Hagan cuentas un momento. Serán o no en líneas generales la generación mejor preparada de la historia. Quienes hemos dado clase en la universidad, o en el instituto, sabemos que hay de todo: personas muy bien preparadas y otras muchas que no lo son tanto. Con leer las faltas al escribir en facebook  o ver un trocito de cualquier reality show basta. Pero lo que es seguro es que los que están mejor formados y son jóvenes se están yendo a toda máquina. Y esta sangría no tiene visos de detenerse ni en los próximos meses ni en los próximos años. Algo muy grave. Eran pocos los jóvenes en España, pero si se van los que hay y los mejores entre ellos ¿qué podemos esperar?

Son varias las razones: no hay trabajo, es cierto, pero, sobre todo, no lo hay precisamente para aquellos que están mejor formados. Para esos, en concreto, es para los que no hay ningún tipo de trabajo en España o no se les deja ni crearlo. Y  no porque haya recesión solo, es algo más profundo y de cierta raigambre.

España es un país donde quienes salen adelante en política, en empresa, socialmente, salvo excepciones, son los mediocres por goleada. Y ese es el techo más importante del que muy pocos hablan: más importante y real que el de cristal de las mujeres de antaño que comparado con éste es una nimiedad.

El techo de hierro de la mediocridad reinante es el que, junto a la crisis, que lo agrava, está expulsando a nuestros jóvenes y menos jóvenes  con mejor formación y mejores cualidades y el que nos va a dejar el país insostenible demográfica y económicamente hablando.

Ese techo de hierro está alentado por una casta política que no quiere dejar pasar a otros mejor cualificados y que, además, no hayan estado en política desde los veinte años: esos que saben ir en metro, lo que es estar en el paro, reinventarse mil veces o buscarse la vida, vaya. Los instalados en la política están impidiendo por todos los medios un recambio. Parecen preferir así que la población derive hacia los extremos, hacia el cabreo y la calle, antes que renovar y limpiar lo que tiene que ser renovado y limpiado por los propios partidos. O, también, antes de dejar pasar a otros partidos más democráticos y razonables, ya que se hace todo lo que pueden por minimizar otras opciones bajo el  injusto“todos son iguales”. Se prefiere así la revolución o la debacle a la democracia. Antes el desastre que quitarse de delante y dejar paso a quienes son honrados y están mejor preparados.

Ese techo de hierro está formado también por una clase empresarial y profesional, a menudo también casta, salvo excepciones contadas, de personas agarrados a sus sillas que ven con auténtico pavor que otros más y mejor preparados les sustituyan o ni siquiera les acompañen laboralmente hablando. Se blindan así con paracaídas de oro y otras mandangas unos, mientras se contrata al mejor charlatán o al enchufado, a becarios baratos que se consideran recambiables, o simplemente se subcontrata. No sólo los gobernantes gobiernan con un horizonte de 4 años, también pasa en muchas empresas. El largo plazo no existe en España.

Ese techo de hierro está formado también por una profusión de títulos universitarios y posgrados tras los cuales hay a menudo poco o nada, salvo la pasta que han podido costar a las a los padres, a los estudiantes y a los contribuyentes o a las empresas que los pagan. Otra de tantas burbujas como hay en España es la de la formación universitaria y de posgrado, mientras la FP ha sido abandonada. Un techo de hierro aderezado con el hecho de que aquí no se estila trabajar mientras se estudia en la universidad, una práctica que hace madurar y prepararse para ser mucho más empleable.

Ese techo de hierro está formado también por todas las dificultades para crear y sacar adelante una pequeña y mediana empresa en España, por la ingente burocracia que conlleva, la carga fiscal y por la falta de conocimiento de lo que es ganarse el pan por libre de nuestros gobernantes, que en su mayoría han sido funcionarios o políticos desde siempre. Imposible que entiendan, por poner un ejemplo, que 6 meses de no pagar seguridad social es una medida totalmente rácana, el parto de los montes, vaya.

Ese techo de hierro va a hacer que todos esos que se han ido no vuelvan ni borrachos. Ni ellos ni sus hijos: será una fuga de cerebros y de biberones por muchos años. Y mientras tanto, en España, envejeceremos, y los jóvenes que tendremos serán mayoritariamente los de la algarada o los del reality show. Esos son los que nos van a quedar para sacar este país adelante.

No entiendo cómo nadie con responsabilidades no ve esto, cómo es posible que no prevean la que se nos está echando encima y digan que salimos en 2014: miopes, inconscientes e irresponsables. Mediocres al fin y al cabo.

Aurora Pimentel

Comentarios

  1. Muy lúcido, Aurora. Yo llevo también diciéndolo mucho tiempo, ¿pero quién se da cuenta y actúa para remediar?

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