Jueves, 17 Agosto, 2017

Drácula o el atractivo del mal


José María Sánchez Galera

por José María Sánchez Galera

Dracamer99El año pasado se cumplió el centenario de la muerte de Abraham Stoker, el autor de la novela vampírica más famosa, del “no muerto” por excelencia en la literatura: Drácula. Del personaje histórico en se inspiró Stoker al protagonista del libro hay una gran distancia. Pero quizá es mayor la distancia entre este relato y la percepción que la mayoría del público tiene.

Debido a la película en que Bela Lugosi da voz y rostro al pérfido aristócrata de ultratumba —que se basa, en realidad, en una obra de teatro que modificaba de manera notable la trama original de Stoker—, tenemos una impresión arrebatada o magnética de Drácula. Aunque la descripción que ofrecía el escritor irlandés iba por otros derroteros, se ha asentado la imagen de un conde Drácula elegante, atractivo, encantador… Se trata de una lograda encarnación del mal presentado como bien.

dracula-lugosi4La figura de Lugosi con un frac recién planchado, el cuello de la camisa rígido y limpio, sus modales dulces, su peinado con brillantina, su amabilidad al recibir al abogado inglés en su castillo… van a la par que su expresión de gozo, cuando los lobos aúllan. “Escúchelos, son los hijos de la noche, ¡ah, qué música la suya!”, exclama Drácula. Su obsequiosidad no es más que parte del plan que tiene bien elaborado para mudarse a Londres e inocular su condenación a otras almas. Su poder es sobrehumano, preternatural.

Para alcanzar la perfección del maléfico ardid, de claros ribetes satánicos, el conde, desde su decadente castillo, puede servirse de mentes inferiores, y también cuenta con un grupo de vampiresas. Stoker las muestra con una mezcla de repugnancia —por su olor rancio a sangre de la que se alimentan— y de fascinación lujuriosa, pues sus formas femeninas, sus tersos vestidos de gasa, incitan el deseo más salvaje en un hombre solo y aterrado.

Libro_de_AlexandreDentro de las interpretaciones acerca de la novela Drácula, parece existir cierto consenso a la hora de señalar cómo el conde subyuga todas las convenciones o valores que, hasta más o menos el siglo XX, se habían considerado inmutables. Religión, matrimonio, moral sexual, fidelidad, búsqueda de la luz (la verdad), vida centrada en un hogar acogedor, sumisión a las leyes de la Naturaleza… Stoker entendió que ese sistema llegaba a su final.

sol-nubes-oscuridadParece que el libro, sin darnos cuenta, y a través de sus metamorfosis en las mil versiones para el cine, nos ha confirmado una vez y otra que el viejo orden había muerto. De hecho, propuestas antagónicas para la religión, el sexo, el hogar, el trabajo o la familia, se han hecho fuertes en ciertas leyes y en ciertas cadenas de televisión. Y nos aseguran que son atractivas, deliciosas, benéficas. Aunque recordemos que Drácula acabó derrotado, gracias al doctor Van Helsing —hombre de acrecentada ciencia y de profunda fe— y al matrimonio Harker, abnegado en su amor, empeñado en la mutua felicidad.

Por cierto, estos días en Madrid se puede visitar una exposición sobre el hombre “no muerto” que puede transmutarse en vampiro. ¡Cómo no, en el Matadero (Casa del Lector)!

(enlace la exposición:)

 http://www.mataderomadrid.org/ficha/2306/dracula:-un-monstruo-sin-reflejo.html

José María Sánchez Galera

 

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