Miércoles, 16 Agosto, 2017

Los dos minutos


-

Foto: JOSEP LAGO/AFP

e se oggi mi dicono: resistere, resistere, resistere
non so se piangere o ridere, non ci posso credere

El cabreo es el nuevo opio del pueblo, ha desbancado a la religión – que es taaan siglo XIX. Preguntarse con seriedad por el sentido de la vida es una excentricidad reservada para los pobres o algunos intelectuales nostálgicos, como el boxeo. Sin embargo el cabreo… ¡ah, el cabreo!

El cabreo es imprescindible, pero en su justa medida: puñetazo en la mesa, corto llanto en el baño, post en mayúsculas, según sensibilidades. Y basta, el resto es vanidad. Pero con la indignación cronificada que define el estado de ánimo del buen español tenemos la receta perfecta: es barata, es absorbente y neutraliza cualquier impulso útil. Miren si no una mañana echada en tuiter, un bar o una tertulia de amigos. Nuestro español medio (es decir, usted) (y yo, yo también) tiene un amplio catálogo de motivos con los que tomar carrerilla: ¡Bárcenas! ¡El topo! ¡Los EREs! ¡Las juventudes comunistas apoyando a Corea del Norte! ¡Corea del Norte! ¡El imperialismo! ¡La comic sans! ¡Que se vaya Mou! ¡La sanidad! ¡Que Mou se quede! ¡Whatsapp de pago! ¡Los maestros iletrados ¡Los subtítulos randomlatinos del último capítulo de Homeland! ¡Las tildes diacríticas que quita la RAE! (Párenme cuando quieran, porque una en seguida le coge el gusto). Una vez los titulares del día eligen el tema por nosotros, nos hierve la sangre por la indignación, hilamos argumentos, recordamos citas pertinentes, derrotamos al contertulio con un golpe maestro y salimos del bar o del timeline con una deliciosa sensación del deber cumplido y el vermut tomado. Y. YA. ESTÁ. Ni una medida, ni una iniciativa, ni un donativo: la nada del siglo XXI en todo su esplendor. O es así, al menos, en su versión individual.

La versión bloque es más entretenida y terrorífica. Juntando a más de 1.000 personas, la masa enfurecida se convierte en pueblo a golpe de varita. Ellos gritan –> el pueblo grita. Ellos rechazan –> el pueblo rechaza. Ellos deciden que lo que tenemos ya no es democracia –> el pueblo recuenta manos alzadas en tediosas asambleas. Ellos eligen quién es el enemigo –> el pueblo les persigue hasta su domicilio privado con tal de que les dé la razón. Se preguntarán ustedes por qué no se establecen como partido para recibir masivamente los votos de ese pueblo al que dicen representar de forma tan patente. Es una pregunta excelente. Pero mientras esperamos a que se la hagan, déjenme que me indigne yo (puño en la mesa, no más) porque se pueda convencer a adultos de que nuestra situación se debe a la pura maldad de “ellos”: burgueses de sombrero de copa, que viven en casas enormes y suntuosas con treinta criados, sólo se mueven en autos y coches de cuatro caballos, beben champán y llevan sombrero de copa; personas no sólo incapaces o deshonestas sino con el firme propósito de hacer nuestra vida desgraciada. SÍ SE PUEDE, PERO NO QUIEREN porque son malos. Miles de personas alzándose contra un cuento de Grimm. Porque encontrados los culpables absolutos, no es necesaria creatividad alguna, sólo avanzar con el casco puesto siempre en una dirección.

Así que indignaos. Un rato. Y luego llamadme para que montemos juntos un proyecto, nos ayudemos a criar a nuestros hijos, nos enamoremos de la persona de nuestra vida, nos asociemos para ayudar a quien lo está pasando mal y aprendamos más sobre lo que nos interesa. Ya nos quejaremos cuando no tengamos nada que hacer.

Guadalupe de la Vallina

Comentarios

  1. Muy bueno!

  2. La indignación es el opio del pueblo.

    Muy bueno, Lupe

  3. La admiración es la desintoxicaxión del pueblo. Heme aquí desenganchándome: gracias.

  4. Estupendo. Es así, clavado.

  5. Jaja, los ricos son los otros, eso siempre.

  6. Ah, pero, ¿aún hay indignados?

  7. Para indignarnos somos los mejores, gritando entre amigos y contertulios…y punto final. Ya? … Si, no hay más.

  8. Estoy muy de acuerdo. Hace un par de días tuve también una reacción alérgica al escrache (ya seeee que tu post no va sólo sobre el escrache). Por sí tienes un rato tonto: Escrache en el Calvario: http://dameromaldito.blogspot.com.es/2013/03/escrache-en-el-calvario.html?m=1

  9. Y ya sé que ese “sé” va con tilde, y ese “sí”, sin ella, ¿vale?

Deja un comentario