martes, 17 octubre, 2017

¿Tener poder es poder qué?


actonTengo un amigo sensible que cuando pasa por delante de Las Cortes se turba, porque dice disgustarle la proximidad de los centros de poder. Respeto mucho sus sensibilidad, pero a veces hemos asociado los lugares de decisiones, con oscuros gabinetes donde se mancomunan fechorías. Lo ha dicho muy bien el historiador Juan María Laboa hace poco en El Mundo a propósito del Vaticano, un lugar donde se concentra mucho poder, es decir, “la posibilidad de la depravación, pero también de la santidad“. Lord Acton bien hubiera necesitado una mordaza a tiempo con aquello de que “el poder corrompe“, etc.

En su libro “El poder“, Romano Guardini explica magníficamente el verdadero sentido del poder, que necesita de dos elementos: “por un lado, energías vitales, fuerzas, etc; y por otro, una conciencia que esté dentro de tales energías y sea consciente de lo que hace“.

romano-guardiniEsto le va a Dios como anillo al dedo, por eso merece el epíteto de Todopoderoso, ya que ha diseñado el cosmos, una realidad que se muestra razonable. “Éste sí que habla con autoridad, nunca ha hablado nadie como este hombre“, decían los que veían a Cristo. Es la autoridad de un Quien divino que ama intensamente a la humanidad, casi diría la autoridad de una fiera divina que protege a los suyos y pronuncia “ay de aquel que toque un pelo a uno de estos niños“.

Sí Dios tiene poder y ha creado al hombre a su imagen y semejanza, el poder también atiende a esa semejanza (L.Giussani). No tiene por qué escandalizarnos. Lo malo es entender el poder como una realidad salida de nuestras manos. Así se funda el Estado moderno como entidad que se autojustifica, confiere poder y hasta confiere dignidad al hombre. De esta manera no nos alejamos mucho de aquel poder del Estado romano, cuando la dignidad del hombre se indicaba con el término civis romanus, y era el emperador quien confería el derecho de ser persona.

Papa-Francisco-Domingo-Ramos-AP_CLAIMA20130324_0161_17Pero, ¿tener poder es poder qué? Esa es la pregunta de la que urge una respuesta. Recojo una frase del Papa Francisco este Domingo de Ramos, “los signos de poder se convierten en Cristo, durante la Pasión, en objetos de burla“. Es verdad, la corona, el cetro, todo parece de plástico, como material de estercolero. Pero el poder estaba allí mismo, en ese cuerpo. Era el amor incondicional de un Dios que cuando le ponen límites, los traspasa. Cuando le ponen trabas de amor, ama hasta el extremo. Cuando le embisten con la muerte, la traspasa con la resurrección y la eucaristía. He ahí su poder, y ese poder de Dios es el que nos trae la fe. Al igual que nos multiplica la fe el ejemplo de los cristianos que han convertido su vida en la transmigración de ese poder.

RatzingerIntelectualDejo aquí un texto magnífico de Joseph Ratzinger, traído de su libro “La Eucaristía centro de la vida“, donde nos habla de quiénes son los poderosos: “El éxito no es uno de los nombres de Dios. Sus verdaderos fieles, a través de todos los siglos, son aquellos que han aceptado el signo de la cruz. Si nosotros hoy dirigimos de nuevo la mirada a la historia pasada, hemos de decir: no nos impresiona la Iglesia de los triunfadores, la Iglesia de los Papas, que fueron señores de este mundo, la Iglesia de aquellos que supieron aliarse con el mundo; nos impresiona lo que nos trae fe, lo que siempre permanece, lo que nos llena de esperanza es la Iglesia de los que sufren. Ella se encuentra hasta el día de hoy como signo de que Dios existe, y de que el hombre no es solamente una cloaca, sino que puede ser salvado. Esto vale desde los mártires de los primeros tres siglos hasta Maximiliano Kolbe,y los innumerables testigos anónimos, que en las dictaduras de nuestros días, dieron su vida por el Señor“.

Javier Alonso Sandoica

Comentarios

  1. Como siempre espléndido!!! ¿pero por que los seres humanos somos tan olvidadizos?

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