Miércoles, 26 Julio, 2017

El Papa y el rabino, una amistad ajena a los gestos


skorka-y-berguglyA mí esto de que ya le pongan etiquetas a un pontificado, me parece cuando menos torpe. Hombre, que el Papa no ha hecho nada para que se le ciña con la frivolidad del periodista que busca titulares. Ayer leí que Benedicto XVI había sido “el Papa de la palabra” y Francisco inauguraba un pontificado “de gestos“. Lo malo de las frases breves es que se cincelan en el cerebelo más rápido que las elaboradas.

No me creo que un Papa viva de gestos, los mejores gestos que he visto en mi vida apuntan al Teatro Negro de Praga, porque el gesto implica escenario y una determinación simbólica, pero no parece que esto aluda al pastoreo de Francisco. Por ejemplo, el hecho de que en la misa del inicio de su pontificado hubiera patriarcas ortodoxos y rabinos, no fue un guiño de cordialidad, sino el fruto de largas amistades.

Muy revelador resulta el prólogo de El Jesuita, libro biográfico del Papa que aquí se ha transcrito como “El Papa Francisco, conversaciones con Jorge Bergoglio“. Se comprende la revisión. El prólogo lo escribe el rabino Abraham Skorka, con el que el Papa mantiene una estrecha amistad. Sorprende que un judío prologue a un cardenal, pero es que el cardenal a su vez ya había prologado previamente un estudio del rabino.

Gesto de amistad interreligiosa

No se trata de una devolución de gentilezas –dice Abraham Skorka– sino de un sincero y exacto testimonio de un profundo diálogo entre dos amigos para quienes la búsqueda de Dios y de la dimensión de espiritualidad que sabe yacer en todo humano, fue y es una preocupación constante en sus vidas“. Me parece apasionante. Aquí ya se advierte que de gestos y gentilezas nada. Entre ellos no ha habido ese itinerario ordenado de las reuniones interreligiosas, en las que hay varias etapas, “una etapa de ‘té y simpatía’, para pasar luego a la del diálogo que sabe acercar a ‘los temas ríspidos’. Con Bergoglio no hubo etapas. El acercamiento comenzó con un intercambio de ácidas chanzas acerca de los equipos de fútbol con los que simpatizamos, para pasar inmediatamente a la franqueza del diálogo que sabe de la sinceridad y el respeto. Cada uno le expresaba al otro su visión particular acerca de los múltiples temas que conforman la existencia. No hubo cálculos ni eufemismos, sino conceptos claros, directos. El uno abrió su corazón al otro, tal como define el Midrash a la verdadera amistad“.

La franqueza de diálogo y esa apertura del corazón de la que habla el rabino son asuntos que se esconden más adentro, donde los gestos no llegan.

Javier Alonso Sandoica

Comentarios

  1. Carmen Segura dice:

    Me parece muy acertado el artículo y me invita a leer el libro.
    Estoy de acuerdo en que hay un cierto periodismo que busca titulares .
    La mayoría de los periodistas , si no son católicos , no pueden entender la profundidad de la Iglesia.
    Solo ven la punta del iceberg y por lo tanto son superficiales y hablan de gestos, de humildad y otros conceptos de forma bastante pobre..
    Carmen Segura

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