Domingo, 23 Abril, 2017

Invitación al silencio


La música callada, la soledad sonora
San Juan de la Cruz

Jorge Guillén

Jorge Guillén

No podríamos vivir solos. El aprendizaje, el crecimiento, la adquisición del lenguaje y de los conocimientos, la alimentación exigen que interactuemos con el entorno, y para ello la naturaleza nos entregó un cuerpo capaz de moverse y de comunicarse a través de los sentidos. En nuestra búsqueda es del mayor interés lo que otros muchos descubrieron antes, y por eso son esenciales el estudio, la lectura, la contemplación, la escucha, el ejercicio, la puesta en práctica. Vivimos en un mundo que nos invita a salir de nosotros, a ser otras personas acaso mejores y más grandes. A mi entender, la predisposición mental más conveniente ante esta situación compleja y no siempre agradable a la que nos vemos abocados la enuncia Jorge Guillén en su verso más importante: ‘el mundo está bien hecho’, y hacia eso nos dirigimos los seres humanos cada vez que nos levantamos cada mañana: hacia una sucesión de prodigios, aunque no siempre sepamos verlo.

Publicidad Chococales Matías López

Publicidad Chococales Matías López

¿Y en este mundo qué encontramos? Quizá sea el comercio –y la guerra, que es su continuación por otros medios– el fenómeno más destacado en la historia de la humanidad a los efectos de convertir a un hijo del mono en un hijo de la razón, y su importancia, curiosamente, no deriva de su pretensión inicial, que es la de ganar dinero, sino de sus efectos secundarios. El comerciante, como sabemos bien en España por influencia de fenicios, cartagineses, griegos, romanos o árabes, es un creador de mundos nuevos, un apostol de la distancia, un albañil especializado en abrirle ventanas a la cabeza. De hecho la filosofía no surgió propiamente en Grecia, sino en las colonias que los griegos habían fundado por el Mediterráneo en su afán comercial, y en Grecia no queda una sola pieza del oro conseguido en nuestra península, mientras que los efectos de los periplos griegos perduran todavía hoy.

Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez

Sin embargo, a consecuencia de su propio éxito y merced a la instauración de la abundancia, el comercio ha dejado de traernos mundos nuevos. Los lectores de ‘Cien años de soledad’ todavía recordarán ese comienzo extraordinario en que el padre de Aureliano Buendía lleva al pequeño a conocer el hielo que han traído los gitanos. Cuando se consulta la publicidad antigua observamos que los argumentos de venta estaban conectados con lo asombroso, con lo sobrenatural. Ahora las cosas son eficientes, o caras, o rápidas, o respetuosas con el medio ambiente, o sostenibles, o impecables, pero han dejado de ser maravillosas. Ya lo hemos visto todo.

“Quien guarda silencio tiene muchos amigos dentro”.

Francisco Brines

Francisco Brines

¿Es esto así realmente? Tanto reclamo exterior ha terminado por convertirnos a nosotros en lo más desconocido que hay en el mundo. ¿Qué soy? Hay grandes obras, grandes novelas, grandes pinturas y poemas, grandes adelantos científicos y tecno­ló­gicos, ¿pero qué efecto ejercen sobre el que contempla? Nada hay comparable a nuestro cerebro, y tenemos la obligación de conocer sus reacciones ante lo que importa y lo que se nos propone. Como gusta de repetir Francisco Brines, es el espectador, ante el pretexto maquinado por el artista, el que crea la obra en su interior. Seamos creativos al mirar.

Edmund Husserl

Edmund Husserl

Durante el silencio íntimo y creador es cuando sucede lo importante. Quien guarda silencio tiene muchos amigos dentro, ya que cada uno de nosotros porta en su interior una asamblea de sabios que está deseosa de ser tenida en cuenta. Pero necesitamos silencio para escucharnos. Edmund Husserl consideraba que el inicio de la filosofía en la persona debía ir antecedido por una suspensión del juicio, con una ‘epojé’ en la que se suprime toda actitud frente a la realidad. Sólo así puede surgir la apertura, la escucha, la atención. Mi amigo Pablo d’Ors, que acaba de publicar un libro titulado ‘Biografía del silencio’, señala perspicazmente que la meditación es un despertar a lo que somos.

Pablo d'Ors

Pablo d’Ors

¿Y si lo que somos no nos gusta, y si nuestra situación no es todo lo buena que podría ser? Con todo el riesgo que tiene opinar sobre un asunto de semejante calibre, tiendo a pensar que cierta reflexión con pretensiones de objetividad es conveniente en cualquier caso. Dostoievski nos enseña a través de un personaje de su novela ‘Los demonios’ que ‘el hombre es infeliz porque no sabe que es feliz. Sólo por eso.

Fiódor Dostoievski

Fiódor Dostoievski

¡Eso es todo, todo! Quién llega a saberlo, llega a ser feliz en ese momento mismo. Todo es bueno’. Los días en que estoy más optimista pienso que la gran recompensa que espera al que guarda silencio y se escucha a sí mismo es el descubrimiento de que lleva toda la vida siendo feliz.

El rezo del Angelus de Millet

El rezo del Angelus de Millet

¿Es posible llevar una vida sin procurarnos cierta atención, sin estar al corriente de lo que nos ocurre? Por supuesto que sí, pero se trata de una vida menos plena e intensa, más expuesta (aún) a los reveses y las contrariedades. Por eso la invitación del nuevo Papa Francisco a la oración en silencio en su primera comparecencia me ha parecido tan oportuna y me ha llenado de esperanza.

Álvaro Fierro Clavero

Comentarios

  1. No sé si el Papa comulga contigo en que la felicidad es la condición base de nuestra existencia.

    Aún así, me encanta esta idea y la tendré en cuenta en mis momentos menos optimistas. Gracias por compartirla.

    Pero me pregunto si esta condición de felicidad esencial es incompatible con la falta de silencio.

    ¿No encontramos todos felicidad en el equilibrio que puede hallarse tanto en el silencio como en el diálogo (o monólogo)? ¿O es más cierto lo que tú propones: que ese equilibrio se obtiene cuando reflexionamos acerca de nuestra condición?

    !Ya tengo en que pensar esta semana!

Deja un comentario