Jueves, 25 Mayo, 2017

Economía para principiantes y el arte de pedir perdón


ECONOMIA-PARA-PRINCIPIANTES-1Mi abuelo Carmelo hizo una fortuna apostando en las carreras de caballos cuando emigró a los Estados Unidos en los años veinte. Desde Rapid City a Palm Springs recorrió todos los hipódromos jugándose un par de dólares a favor de  caballos que marcaban 400 a 1. Su técnica era bien sencilla, con una única apuesta ganada podía cubrir 200 perdidas. Así de fácil. No era suerte, era sentido común.

No te fijes en el caballo -decía-, apuesta por el jockey. Los caballos siempre van a intentar ganar, averigua la capacidad del jinete.

ECONOMIA-PARA-PRINCIPIANTES-2Si hubiéramos aplicado esa sencilla fórmula hace ahora (exactamente) nueve años, probablemente no nos encontraríamos al borde de la ruina. Leo con asombro que en la Era Zapatero (nuestro Atila local), el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación se gastó seis millones y medio más de lo previsto en la cúpula que Miquel Barceló decoró en el Palacio de las Naciones Unidas en Ginebra. ¿Cómo que seis millones y medio más? Sí, es que por la cosa, al final nos clavaron veinte millones de machacantes, así uno tras otro. De los que Barceló se llevó a la buchaca ocho coma ocho, en pesetas, casi mil quinientos millones. Porque tú lo vales.

El Tribunal de Cuentas continúa con más perlas, y así hasta hacernos un collar con el que ahogarnos aún más. Pero para qué seguir, esto es sólo una muestra.

ECONOMIA-PARA-PRINCIPIANTES-3Si el administrador de nuestra comunidad de vecinos dedicara una partida del presupuesto anual de, pongamos por caso, tres mil euritos, para pintar la fachada de la finca de la acera de enfrente (como gesto de cooperación, eso sí), seguramente le correríamos a gorrazos calle abajo. Sin embargo nuestros políticos tan panchos. Es más, el camarada Rubalcaba dando a diestro y siniestro en cuanto que el gobierno anuncia un nuevo recorte. Rubalcaba, escucha, hay que recortar por que tú y tus camaradas ex ministros lo tirabais a manos llenas. Por lo menos debes pedir perdón. ¿Veinte millones de euros en decorar una cúpula? ¡Por favor!

Nadie quiere que se recorte, faltaría más, pero si nos dedicamos a pintar las fachadas de nuestros vecinos acabaremos por no poder reparar nuestras propias goteras. Por lo menos pedid perdón y retiraos a la sombra de cualquier cúpula que no necesite una mano de pintura.

Si mi abuelo hubiera sido economista habría hecho una autentica fortuna. Y el caso es que me lo dacia: Hazte pintor, qué ahí es donde está la pasta.

José Cabanach

Comentarios

  1. Un gran post. Enhorabuena

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