Jueves, 25 Mayo, 2017

El tiempo y el Cónclave

El tiempo y el Cónclave

Creo que la Iglesia vive un tiempo diferente en el sentido de plazos, un modo y unas formas que resultan enervantes para el mundo contemporáneo.

El tiempo y el Cónclave




Quizás la Iglesia tenga algo más de sabia y del Espíritu Santo cuando, estando en el mundo, no quiere ser colonizada en este ámbito, en el de la superficialidad reinante.


Hay un tempo, un espacio y un silencio en todo esta organización de cómo se elige Papa que creo que indica no sólo tradición (con minúscula o mayúscula), sino también la acción del Espíritu Santo si rezamos.

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Sede Vacante

Suena casi como en la obra de teatro de  J. B. Priestley, “El tiempo y los Conway”. Pero es una reflexión esperanzadora, aunque también sobre el tiempo jugando con los tres actos.

A veces conocemos antes el desenlace, como es el caso. Me parece que la fe tiene que ver con eso: saber el final antes.  Y aquí con alegría, no con melancolía.

Creo que la Iglesia vive un tiempo diferente en el sentido de plazos. Estoy convencida que hay una parte posiblemente negativa: la Iglesia puede moverse a veces despacio y llegar tarde en muchos sentidos. Es probable. Pero junto a esto hay otro ritmo hoy desconocido en el modo de enfocar el tiempo y los tempos sin apresurarse. Un modo y unas formas que resultan enervantes para el mundo contemporáneo.

Vi a un cardenal africano, cuyo nombre ya he olvidado, contestar un poco airado a un periodista que le perseguía por la calle preguntándole. Le soltó un “Please, stop it” con ademán de “no sea Vd. pesado”. No todo el mundo quiere hablar con periodistas o quiere contestar a la misma pregunta doscientas veces formulada.

 Escucho que algún medio español se ha enfadado muchísimo porque la Iglesia elija Papa  a puerta cerrada y los cardenales hablen poco o no hablen nada y no entren al juego mediático. “Putiferio” les llaman.

Y entonces sé que la Iglesia, que es pecadora, porque somos pecadores todo el pueblo cristiano, quizás tenga algo más de sabia y del Espíritu Santo cuando, estando en el mundo, no quiere ser colonizada en este ámbito, en el de la superficialidad reinante que es lo inmediato. Cuando cae tan mal es que algo marcha.

De acuerdo: el Papa utilizaba twitter, es importante comunicar –escuchar y decir algo, no bobadas- y tanto da el ágora de aquel San Pablo como el ágora actual que son hoy las redes sociales. Pero a la vez…  hay un tempo, un espacio y un silencio en todo esta organización de cómo se elige Papa que creo que  indica no sólo tradición (con minúscula o mayúscula), sino también la acción del Espíritu Santo si rezamos.

“Adopta un cardenal”… un mensaje que me llegó en un what’s up. Abrí la web y me di de alta. Y me tocó un nombre. No es que sea mi candidato, que así lo entendería el mundo moderno: como si nos repartiésemos cardenales y hubiera que hacer campaña cada uno por el suyo. No. Es mucho más fácil. Me he comprometido a rezar por ese cardenal especialmente, para que le ilumine el Espíritu Santo, no para que sea Papa. Posiblemente sea un modo ingenuo o muy de marketing, superficial para otros, de pedir que recemos. Pero si al final el tiempo que se marca es el del silencio y la oración me parece algo sensato.

Aurora Pimentel

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