sábado, 23 septiembre, 2017

La existencia de Bach parece postular a un Dios artista


3-piano-al-aguaEn el año 2007 el director Pere Portabella, nos regaló El silencio antes de Bach, una película personalísima sobre el cantor de Leipzig, siempre bajo el tamiz de la mirada vanguardista del maestro catalán. El recientemente falleció Eugenio Trías hizo en su momento una critica muy interesante de la película, de la que recupero ahora un breve fragmento. La película, decía, proporciona un argumento posible de la teología imaginativa. En relación a las cinco vías tomistas de la existencia de Dios, establece una posible sexta prueba. Y escribe:

“Las autopistas teológicas vigentes deberían inferirse de las pruebas cosmológicas actuales. Se pueden razonablemente desprender de un darwinismo espiritual perfectamente compatible con la teoría de la evolución. O de la idea extraordinaria del Universo Abierto de K. Popper.

archivos_imagenes_carteles_1_14294Yo situaría el Big Bang como primera vía (no en vano fue un jesuita uno de sus principales teorizadores). Las razones seminales evolucionistas serían, entonces, la segunda. La teoría del corrimiento al rojo, o efecto Doppler. Y el armónico ensancharse del espacio-tiempo, cuyos átomos son galaxias, podría dar lugar a la tercera vía. La cuarta sería sonora, musical, pero de “música callada“, sólo perceptible en la ondulación del espectro sonoro: la radiación de fondo de la explosión inicial.

La quinta prueba no sería cosmológica, sino moral: la existencia de nuestra inteligencia ética y su perpetuo combate contra el mal en el mundo.

La sexta prueba, quizá la más convincente, sería lo que El silencio antes de Bach presiente. La existencia de Juan Sebastián Bach parece postular una causa ausente. Se trata de una prueba metaestética, o de un argumento ontológico invertido. Porque existe Juan Sebastián Bach, se impone el postulado que permite pensar en su causa metonímica eficiente (un Dios artista). Lo que demuestra la existencia de Dios -y que ese Dios no es un Dios de cuarta categoría- es justamente la pura y simple existencia del maestro cantor de Leipzig. Dios no es sólo un gran artesano, como creyó Platón. ¡Es artesano y gran artista!”

Javier Alonso Sandoica

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