miércoles, 22 noviembre, 2017

Una momia en el piso de arriba


José María Sánchez Galera

por José María Sánchez Galera

Hace unos días se descubrió en un piso de Madrid el cadáver momificado de una mujer septuagenaria… Esta persona llevaba muerta cuatro años, y nadie había entrado en la casa durante todo ese tiempo. Sus familiares habían desconectado y apenas tenían relación con ella. Es más; los vecinos, cuando se dieron cuenta de que llevaban una temporada sin verla, avisaron a la Policía. Pero no localizaron a sus familiares, pues ellos debían consentir que se buscara a esta mujer, o incluso se forzara la puerta. Como no se consiguió la autorización familiar, no se pudo acceder a la casa.

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Y así, hasta que este invierno una tubería deteriorada ha filtrado agua y ha afectado a la vivienda inferior. Por tanto, para acometer la reparación necesaria, una sobrina de esta anciana ha permitido que un cerrajero abra la puerta de la casa. Dentro había un teléfono fijo cuyas cuotas se han estado pagando de manera puntual, por cargo bancario; un teléfono que ha acumulado llamadas sin atender. Al permanecer una ventana abierta, la casa se encontraba llena de pájaros. Gracias a la corriente de aire que penetraba por esa ventana, el cadáver de esta anciana no se ha podrido, sino que se ha momificado, lo cual explica que no se notara ningún olor desagradable.

coche_calcinadoMás o menos a la vez que la policía forense y el juzgado se hacían cargo de este cadáver, y certificaban su muerte por causas naturales, un servidor que escribe estas líneas se topaba con una moto quemada. Se trataba de una moto calcinada sobre la acera. Al lado, un Ibiza aparcado que también había sufrido los efectos del fuego. No es el primer caso que se da en mi barrio. De cuando en cuando, veo coches completamente quemados.

diogenesComo cualquiera puede suponer, si ves un coche quemado debajo de tu casa, te preocupas. Aunque sólo sea por simple egoísmo, aunque sólo sea por: “No quiero que esto me suceda, mi coche lo tengo aparcado a menos de treinta metros”. No hablo ya de valores, responsabilidad o civismo, sino de supervivencia básica, de elemental cuidado del propio coche o la propia morada. Aunque uno sienta desprecio por sus vecinos, al menos debe ser consciente de que los problemas no se resuelven solos. Mejor dicho: si uno espera a que los problemas se resuelvan solos, al final alguien los arreglara por su cuenta, arrimando el ascua a su sardina.

La-cabinaSin embargo, el resto de vecinos que se paran, ven la moto calcinada y el Ibiza ya inservible, observa con sorpresa. Como el que va al circo y se asombra con los elefantes y los tigres, mientras come un cucurucho de palomitas. Al cabo de curiosear un minuto, estos vecinos siguen su camino, sin más. Me doy cuenta de que la Policía no se ha presentado, de que nadie ha avisado. Así, aunque sólo sea por proteger mi propio coche, aunque sólo sea por egoísmo, llamo en ese momento al 092. Y me quedo ahí esperando, hasta que se presentan dos agentes de la Policía Municipal, y les explico lo que hay.

Desde la ventana de mi casa me pregunto: “¿Cuántas momias siguen olvidadas?”

José María Sánchez Galera

 

Comentarios

  1. Me has dejado sin habla… ya tengo materia para reflexionar

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