Miércoles, 16 Agosto, 2017

Cuando las Sandalias del Pescador hacen daño


Cuando-las-Sandalias-del-Pescador1Basta leer alguno de los libros escritos por Joseph Ratzinger para darse cuenta de que se trata de alguien fuera de lo normal. Tan inteligente como agudo, tan afilado como certero, sus reflexiones sobre el mundo, la sociedad que nos ha tocado en suerte y el individuo en el que nos estamos convirtiendo, siempre abonan el terreno para el debate. En ocasiones no estoy de acuerdo con su punto de vista, pero su óptica empuja al movimiento, y el movimiento es emoción.

Si Ratzinger no hubiera sido sacerdote se hablaría de él como uno de los grandes pensadores de nuestro tiempo, un filósofo a la altura de los más grandes de la historia. Pero los prejuicios de la progresía lo han dejado limitado al ámbito de la fe. No se permiten a si mismos leerle por el simple hecho de ser Papa, que es lo mismo que no leer a Dickens porque los ingleses no nos devuelven Gibraltar.

Desde el primer día se quiso golpear su imagen. Se le torpedeó en línea de flotación publicando en la portada de algunos diarios su fotografía con el uniforme alemán durante la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué alemán mayor de 85 años no tiene una foto similar? Todos los que hicimos la mili guardamos en algún cajón una foto con la culata del CETME apoyada en la cadera como si fuéramos Errol Flynn conquistando Birmania.

Cuando-las-Sandalias-del-Pescador2(Casi) Todo aquello que está a la izquierda del centro parece sentirse incomodo con el que no comparte su manera de ver las cosas. Es inquietante comprobar como a los que se les llena la boca con la palabra “demócrata” detestan a los que no piensan como ellos. Ahora que Ratzinger renuncia a seguir sentado en la Silla de Pedro, esos mismos que le dedicaron piropos tan amables como “Rottweler de Dios”, y le acusaban de desgobierno, se han puesto en evidencia una vez más. El supuesto inquisidor de la ortodoxia ha saltado por los aires la tradición.

Desde el momento en que anunció que su nombre como pontífice sería Benedicto XVI, y todos tuvimos que tirar de Wikipedia para saber quién fue el XV, hasta que demostró que en Belén no hubo ni buey ni mula, pasando por el cambio de hora en la Misa del Gallo, Benedicto XVI ha demostrado ser un Papa moderno y alejado de su propia leyenda. En ocho años de pontificado, Benedicto no ha podido con Ratzinger. ¿Quién recuerda que Eugenio María Giuseppe Giovanni Pacelli era el nombre de Pío XII? Sin embargo Benedicto sigue siendo Joseph Ratzinger.

En el póker se llamaría ganar por la mano. Y cuando no se ha visto con fuerzas para continuar, anuncia que se descalza las Sandalias del Pescador. Impresionante. Una prueba más de la grandeza de un hombre que es referente de nuestro tiempo.

José Cabanach

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