sábado, 16 diciembre, 2017

Benedicto XVI, la mayor de las fortalezas


benedicto-xvi-caldernYo creo que cada uno deberíamos poner por escrito una reflexión de lo que supone la decisión histórica de la renuncia de Benedicto XVI. Os paso la mía.

El cristiano se diferencia mucho de los héroes. El héroe tiene madera de héroe desde el parto y, cuando se empecina, lo hace con una voluntad férrea e inconmovible, capaz de la machada de morir con las botas puestas, partirse el pecho, etc. El cristiano, más que madera, es una pieza de formica. Quien le convierte en materia noble es Dios. El cristiano está más cerca del realista que del atolondrado. Conoce bien la parábola de Cristo del guerrero que calcula sus fuerzas antes de atacar al enemigo, si no tiene ejército entrenado y cuantioso pues no ataca. El cristiano sabe que si se mira de cerca, descubre sus límites.

John-Henry-Newman-Observes-BeatificationA punto de los 86 años, Benedicto XVI es consciente de los límites que le rodean y ha decidido en conciencia poner en manos de otro la nave de la Iglesia. Juan Pablo II fue un mal precedente. El Papa polaco tenía una constitución física fuera de lo normal, pudo llegar muy lejos en su pontificado porque la gracia de Dios actuaba en un cuerpo de atleta. Pero en Ratzinger tenemos al niño que en el recreo escoge quedarse con sus libros en un rincón, mientras los compañeros juegan al futbol. Y su cuerpo ha dado de sí hasta donde ha podido. Dios no pone a prueba a su gente hasta la autoinmolación. Eso que en la fe católica llamamos martirio, no es una prueba de resistencia, es una entrega que no radica tanto en el acto en sí de poner la cabeza sobre el tajo, como en darse en la medida de cada cual, el que puede 10, pues 10, el que 50, pues 50…

Aquí hablamos también de dos realidades trascendentales en el corazón de un creyente: la conciencia y la libertad. El peso de la conciencia en Ratzinger ha sido tan fuerte en su itinerario pontificio, que el 19 de septiembre de 2010 quiso oficiar personalmente la beatificación del cardenal Newman en su viaje apostólico a Inglaterra. John Henry Newman es el gran patriarca de una conciencia que abre el camino del hombre hacia Dios, lo que Ratzinger definió como la “vía de la conciencia” (Gewissensweg). La conciencia le confronta a uno directamente con Él.

product_thumbnail.phpEn un momento Callista, novela de Newman, dice el personaje principal: “Siento a aquel Dios dentro de mi corazón. Me siento en su presencia. Él me dice: haz esto, no hagas aquello. Podéis decirme que esta prescripción es solo una ley de mi naturaleza, como lo son el alegrarse o el entristecerse. No logro entenderlo. No, es el eco de una persona que me habla. Nada me convencerá que al final no provenga de una persona externa a mí. Ella lleva consigo la prueba de su origen divino. Mi naturaleza experimenta hacia eso un sentimiento como hacia una persona. Cuando le obedezco me siento satisfecho, cuando desobedezco me siento afligido, como lo que siento cuando vuelvo contento u ofendo a un amigo venerado. El eco implica una voz, la voz remite a una persona que habla. A esa persona que habla, yo la amo y la temo”.

blas-de-oteroJesús dijo a Pedrotú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia (…) En verdad, en verdad te digo: cuando eras más joven te vestías y andabas por donde querías; pero cuando seas viejo extenderás las manos y otro te vestirá, y te llevará adonde no quieras”. Ratzinger fue llevado a donde no quería desde el momento en que, según su propio testimonio, oyó la guillotina caer sobre su cuello, cuando supo que le acababan de nombrar pastor de la Iglesia. Pero el Dios cristiano no es un Dios mitológico insaciable que exige “¡más, más, más!”.


Quizá el Papa, tras ese diálogo secreto mantenido en su conciencia, nos deje dos últimas enseñanzas: la profunda humanidad del “no puedo seguir”, y la irresponsabilidad de su inconsciencia. Hay toda una enseñanza en esta retirada. Dios nunca forzará al hombre más allá de sí, el hombre es un ángel, pero fieramente humano, como bien lo dejó por escrito Blas de Otero. San Juan de la Cruz escribió en su Cántico Espiritual que las potencias del alma (la memoria, el entendimiento y la voluntad) son el candelero donde se asientan las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad). Es decir, lo sobrenatural se adapta magníficamente a lo natural, hay equilibrio o, llamémoslo, correspondencia. La gracia no destruye lo natural como un meteorito que impacta en la superficie de un planeta, sino que ambas se ensamblan. Por eso, Dios depende del hombre, más aún, depende “del estado actual de su humanidad“.

Prefiero la sincera humanidad de un “no puedo seguir”, que la fechoría antinatural del “puedo con todo”. Dios ha regalado a Ratzinger la mayor de las fortalezas, aunque de naturaleza misteriosa: creer en la propia debilidad y aceptarla.

Javier Alonso Sandoica

Comentarios

  1. Benedicto XVI:
    Menuda lección de sensatez, menuda estatura de fe y de madurez humana y cristiana, tremenda lección de humildad y de reconocimiento de la debilidad y la fragilidad del hombre que lo acercan como pocos a lo Divino.
    Enhorabuena Madre Iglesia.
    Orgullosa de ser católica y parte de, los que reconociéndonos pecadores y limitados, formamos esta gran familia que sabiamente dirige el Espíritu.

  2. Pienso que la vocación no deja de ser la aceptacion voluntaria y libre de la llamada de Dios. Esta aceptación se renueva día a día. Si el papa no se siente con fuerzas para lleva a cabo un vocación, Dios le ha dado la libertad para decir simplemente no.
    En resumen creo que el Papa ha hecho lo mejor para la Iglesia y para él mismo (en este orden).

  3. Qué de acuerdo estoy. Y qué triste y qué torpes las interpretaciones que hemos tenido que leer hoy de la mano de personas que piensas que eran sensatas y cristianas. Como señalas, Javier, la conciencia es ese suelo sagrado de toda persona, incluido el Papa, donde no podemos entrar. Opiniones, las que uno quiera. Valorar por dentro una decisión como ésta, tacharla de traición a la tradición, pongo por caso, algo verdaderamente chocante.

    • benedicto xvi nos ha dado una lección de humildad y sensatez ante lo que ya él ha considerado como no ser capaz de seguir con tan grande reponsabilidad, y con esto ha demostrado su gran amor y respeto a todos los seres humanos que forman la iglesia, asi pues toda mi admiracion y repeto por su dificil decision.

  4. Elías Escobar Fernandez dice:

    De acuerdo,pero además me hace pensarla frase de después de haberlo pensado en conciencia y con DIos.Habria que saber que le dijo

  5. Benedicto XVI nos ha demostrado, una vez más, que es hombre de oración y de intimidad con Dios. Todo un ejemplo a seguir que nos ha marcado con precisión, el camino por el que debemos andar en estos tiempos tan cambiantes y sobre todo, en este año de la Fe.

  6. Creo que Benedicto XVI es el que verdaderamente ha comenzado la nueva evangelización con su renuncia. Muchas palabras nos ha dicho, pero un hecho, es el que ha desarmado muchas cosas, especialmente entre los que estamos en la Iglesia. Personalmente, esa renuncia me hace interrogarme muchas cosas de mi vida y ponerme ante Dios.

    Hay que ser muy de Dios para hacer lo que ha hecho, todo un testimonio de lo que verdaderamente importa: cumplir la voluntad de Dios aunque el mundo tiemble.

  7. Dios es AMOR… Conociendo la profundidad de pensamiento de Benedicto XVI, y el rigor en sus planteamientos, es seguro que en la intimidad de la oración ha encontrado a la Verdad y la ha meditado en su corazón. El Espíritu Santo no se equivoca. Que la Paz le acompañe siempre.

  8. Mª Dolores Montero Romero dice:

    Un lujo para el mundo : un Papa rezando y otro rezando y actuando y los dos en Dios. ¿quien contra nosostros?. Cristianos del mundo los buenos ejemplos nos deben de sacudir los cimientos.

  9. Benedicto XVI , un Papa de transición decían . Ayer venía también a mi memoria el versículo de Juan “…cuando seas viejo extenderás los brazos y otro te vestirá y te llevará a dónde no quieras ir “, se que no es una interpretación muy ortodoxa , pero pensé que el Papa había renunciado antes de que eso pasara y me pareció un acto sincero , responsable y de una humanidad tan grande que ha dejado una huella imborrable en mi corazón , ahora más que nunca soy fan de Benedicto XVI .

  10. Manuel M. Ordás dice:

    ¡Qué belleza de frase con la que cierra su comentario el padre Javier!.”…Dios ha regalado a Ratzinger la mayor de las fortalezas,aunque de manera misteriosa,creer en la propia debilidad y aceptarla”. Después de esto sólo me queda asentir y dar las gracias a un gran Papa.

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