Lunes, 26 Junio, 2017

Son los hijos, estúpido


peluchesDescansamos esta semana de corrupción, no porque podamos, sino por salud mental. Y descansemos también de cifras del paro a pesar de que las últimas suministradas por el antiguo INEM han resultado tan desalentadoras como esperadas. Querría que nos detuviéramos por un momento en un dato que se nos suministra siempre aledaño a las cifras del desempleo: el de afiliados a la Seguridad Social.

16.809.803 afiliados para 47 millones de españoles. Si hoy no salen las cuentas, mañana saldrán peor. Cierto es que una parte del problema de la falta o de la pérdida de afiliados se solventará tan pronto como arranque el despegue económico y comience la generación de puestos de trabajo. Pero hay otra parte que no resolverá ni el alcanzar la llamada tasa de pleno empleo, que supone que todo aquel que desee trabajar, puede hacerlo.

No hay relevo generacional. No llegamos a la altura de China, donde la juventud accede a su vida adulta lastrada por la política de un solo hijo y los empleados de hoy se ocupan, cada uno, de dos padres y cuatro abuelos porque ninguno tuvo hermanos con el que compartir tiempos y penas. Pero vamos en el “buen” camino.

manosDos son las razones. La búsqueda de la comodidad, disfrazada de seguridad, endulzada con un concepto que se ha extraído de la Doctrina Social Iglesia, se ha descontextualizado y se emplea ahora como arma arrojadiza para alegar que, sin el dinero suficiente -¿cuánto es suficiente?- es irresponsable traer hijos al mundo. Sumen a este argumentario la cultura muerte y la barra libre del aborto, la sexualidad deshumanizada y la ruptura del concepto de familia y tienen preparado el cóctel explosivo que está a punto de estallarnos.

La otra razón tiene que ver con una de esas ideas que se han metido en la espiral del silencio de lo políticamente correcto. Ya nadie se atreve a decir una obviedad económica: el valor de los pueblos reside en el trabajo futuro de sus gentes. Más hijos, más trabajo. Pero cualquiera que se atreva a verbalizar esta evidencia será tachado de un ismo, ya sea el dramático materialismo, ya el salvaje marxismo leninismo.

Nuestras sociedades han decidido sustituir consumismo por hijos y además justificar esa decisión con una reiterada argumentación que defiende que a los hijos hay que darles lo mejor, aunque no concreta exactamente en qué consiste lo mejor, si en tener más bienes, o en ser mejores. Lo uno requiere dinero, lo otro, tiempo y paciencia.

Con una tasa de natalidad que no alcanza ni el índice de remplazo, nuestra economía está abocada al fracaso y no necesitamos que ninguna agencia de rating o ningún organismo internacional venga a certificarlo. Las cuentas no salen, menos nietos no cuidan a más abuelos. Y nosotros, sin caer del guindo.

María Solano Altaba
@msolanoaltaba

Comentarios

  1. Mº Dolores Montero Romero dice:

    Paradoja: mas poder adquisitivo = menos hijos
    mas egoismo = menos hijos
    No fiarnos de Dios = menos hijos
    ¿cuando nos querremos dar cuenta?
    Tengo diez hijos, 6 emancipados y trabajando 4 estudiando y trabajando ¿porque tendría que peligrar mi pensión? ¿ por la insolidaridad de algunos? ¿ habrá algo mas solidario que tener hijos? El estado no nos tendría que decir que nº tener sino procurar los medios de ayudar para elegir en libertad.

  2. Y lo chocante es lo poco que se habla de esto, la poca atención mediática que tiene… Desde el punto de vista económico es todo un desastre— El libro “El suicidio demográfico de España” de Alejandro Macarrón trata sobre esto

  3. Curiosamente, cuando tienes más hijos de lo que la gente cree “normal” u “oportuno”, tienes que sobrellevar las críticas de los demás. ¿Por qué se critica tanto a los que más hijos tienen en lugar de al contrario? Si mis hijos cotizasen sólo para mi marido y para mí, lo entendería…

  4. Me gustan las ideas que encontramos en el interior del texto, pero no tanto la tesis defendida. Los hijos no se tienen para que la economía vaya mejor o se pueda sostener en el futuro. Eso también es egoísmo. Ni no tener hijos por comodidad ni tenerlos para la comodidad futura.
    Los hijos se tienen por amor, por generosidad, e incluso por ser parte importantísima de nuestra naturaleza el tenerlos.
    Sin embargo, los motivos a los que yo atribuyo la tendencia a no tener o tener pocos sí que son muy parecidos a los defendidos en el texto.
    Ánimo con la tarea. Gran revista, grandes reflexiones y grandes personas.

  5. Soy católica practicante y no estoy de acuerdo ni con el artículo ni con los comentarios aquí escritos. No me parece justo. Ni todo es tan blanco, ni todo tan negro. No todos los que deciden no tener más hijos lo hacen por egoísmo o consumismo. A mí me encantaría poder contribuir a subir la tasa de natalidad, pero no creo que lo consiga. La mayoría de mujeres trabajamos, y ya no se puede vivir con un sueldo. Y yo en concreto, tampoco me puedo coger una jornada reducida. Y quiero poder dedicarles a mis hijos el máximo tiempo posible sin renunciar a que tengan una excelente educación. Yo quiero dar a mis hijos una buena educación escolar, que dominen idiomas, que viajen al extranjero e incluso al tercer mundo para que valoren lo que tienen. También quiero dedicarles tiempo para inculcarles unos principios y darles todo el cariño del mundo. ¿Cómo podría hacerlo si tuviese 5? De dónde sacaría dinero para poder pagarles el colegio que quiero (ojo, un concertado)? y para mudarme a una casa más grande y que no tengan que compartir cama? Por otro lado, en cuanto al comentario sobre la economía abocada al fracaso, es el sistema lo que está muy mal montado y tendría que cambiar radicalmente. Bajo ningún concepto es justo que tengamos que pagar las pensiones a nuestros padres y nuestros hijos a nosotros, ni que tengamos que solidarizarnos con otras familias numerosas porque contribuyen más. Cada persona debería cotizar para pagar su propia pensión. Prefiero tener 2 o 3 hijos bien educados y bien formados porque, además, pienso que van a poder sacar adelante este país antes. Si mis padres no hubiesen hecho un esfuerzo tremendo en invertir en mi educación, muy probablemente estaría en el paro en este momento y tampoco podría contribuir en pagar bajas, pensiones, etc del resto de la población. Ojalá pudiese dedicarme a tener 12 y 9 hijos como mis abuelas, pero la vida ha cambiado mucho y creo que deberían reconocerlo. No creo que yo sea una persona egoísta porque para mí, lo fácil sería trabajar media jornada, llevarles al colegio público, recibir las ayudas que no me dan por tener una nómina normal, etc. Me llenaría mucho más dedicarme a mi familia en vez de pasar horas en la oficina y de viaje de negocios. Pero es el esfuerzo y sacrificio por mis hijos lo que me motiva.

  6. Con todo mi respeto, no estoy de acuerdo con buena parte de su comentario, Isabel. Ciertamente usted parece aspirar a construir una familia “bien” y comprendo en parte su posición. No es mi caso, siempre he estado y sigo en la educación pública, mi madre ha trabajado jornada completa mientras yo era niño (benditos abuelos), vivimos en un piso normalito y no he podido permitirme grandes viajes de aprendizaje al extranjero. No me considero menos ni más que nadie, aunque quizá el pasar por sacrificios me ha enseñado más que el vivir teniendo todo a mi alcance.
    Al hilo de la parte del artículo que dice ” (…) sin el dinero suficiente -¿cuánto es suficiente?- es irresponsable traer hijos al mundo.”, le aseguro que no hay mejor ejemplo que el de unos padres sacrificados por uno mismo.
    No se lo tome como un ataque, para nada es mi objetivo, más bien todo lo contrario. Reitero que le hablo desde el respeto (y el amor), intentando darle a conocer mi opinión, agradecido por que usted haya compartido la suya. Además, sería una pena convertir esta web en una de tantas en que la gente se enfrenta sin ton ni son.

    Un abrazo.

    P.D.: Estos temas parecen más dados a ser discutidos en una conversación real, me resulta difícil expresarme.

  7. Estimado Mateo, no me ofende en absoluto su comentario, no se preocupe. No quiero que me malinterprete, yo simplemente traté de añadir un enfoque diferente, porque si bien estoy de acuerdo en que hay muchos casos de gente que no quiere tener muchos hijos por las razones escritas en el artículo y yo tampoco lo comparto, creo que hay gente que no entra dentro de ese prototipo. Tal vez he exagerado con el tema de los viajes al extranjero y demás… no piense que yo no tengo los pies en la tierra, mis padres me han enseñado a sacarme las castañas del fuego y no son ni mucho menos millonarios, al contrario, han hecho un esfuerzo terrible para sacarnos adelante. Y no me cabe la menor duda de que su madre y sus abuelos lo han hecho también por usted. Es simplemente una elección diferente. Yo quiero sacrificarme también por mis hijos y mi opción es renunciar a todo lo que tenga que renunciar con tal de ofrecerles una buena educación en todos los sentidos, y sé que no podría hacerlo si tuviese 10, y no me parece justo cargarles con ello a sus abuelos porque para eso ellos me han criado a mí. No pretendo convertir esto en un enfrentamiento, de verdad, insisto, sólo es otro punto de vista, y usted deja ver que es una persona estupenda y jamás me habían hecho una réplica con tanto cariño. Un abrazo.

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