sábado, 21 octubre, 2017

La falsificación como arte


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Unos presuntos apuntes contables han puesto en jaque a todo el país. Estos días no se habla de otra cosa, el Bárcenasgate ha desplazado al fútbol a un segundo plano (lo que siempre es algo muy de agradecer).

El diario El País destapando las supuestas vergüenzas del PP a cuatro y cinco columnas, Rubalcaba y sus palmeros pidiendo la dimisión del Presidente, Cayo Lara de personaje de opereta y Rajoy dando explicaciones desde un monitor como si fuera Obi Wan Kenobi. No se puede pedir más. Y nosotros con la boca abierta con los 7.274 euros en confeti de la fiesta de Ana Mato, que luego resultó ser la celebración del Getafe por ascender a primera. Imagina si ganan la Champions.

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Si todo esto es grave, imaginemos por un momento que todo es falso. Que los papeles de Bárcenas son una imitación, que El País no ha confirmado su información al estilo Woodward y Bernstein. Que hemos tomado por ley unas fotocopias que ha filtrado alguien interesado en hacer que se tambalease el país (o que odia el fútbol y quería cambiar el disco). Eso es aún más grave. El ser humano es crédulo por naturaleza, y no aprendemos.

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Parece una broma, pero en realidad no podía haber llegado en un momento más oportuno. Se ha inaugurado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid una exposición dedicada al que, posiblemente, fuera el mejor falsificador de todos los tiempos, Elmyr de Hory. Era tan bueno que jamás copió una obra. No lo necesitaba. Simplemente sabía pintar con el estilo de Picasso, Matisse, Modigliani… y quien se le pusiera por delante. Algunos especialistas calculan que a lo largo de su vida pudo “colocar” unas mil obras, y que muchas de ellas aún cuelgan en varios de los mejores museos del mundo. Un engaño que fue posible gracias a los “expertos del arte”, que en realidad demostraron vivir de la pose, el cuento, la arrogancia y la ignorancia.

Orson Welles rodó a principios de los setenta un documental sobre Elmyr, Fraude (F for Fake). Una película que habla de la verdad y la mentira como si fueran una chupa reversible. Elmyr vivía por aquella época en Ibiza y Clifford Irving lo acompañaba habitualmente para acabar de escribir su biografía, que también acabó titulándose Fraude. Al poco tiempo Irving fue condenado a 17 meses de cárcel por falsificar la Autobiografía de Howard Hughes. Vaya tropa.  Eso sí, todos dicen que la Autobiografía de Howard Hughes, es la mejor autobiografía falsa jamás escrita. Ahora Irving ha colaborado en esta exposición. Nadie mejor para hablar de falsificadores. Vueltas que da la vida.

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Esta exposición no sólo habla de telas falsas. Habla de lo frágil que resulta lo autentico. De lo fácil que es cruzar la delgada línea del fraude. Sobre el valor de una obra de arte y, por qué no, sobre una noticia. Si todo aquello pudo pasar durante casi treinta años, imaginemos lo que se puede hacer con photoshopy mala leche. No sé si los papeles son verdaderos o falsos, pero sé que debemos esperar antes de condenar, por el bien de nuestras débiles estructuras. Que los malos se queden a la sombra, como diría Bogart. Pero no rompamos las reglas básicas del juego, porque es de lo poco que nos queda.

 

POSTDATA:

La exposición del Círculo de Bellas Artes es una obra maestra, y Elmyr de Hory un genio. Un cuadro firmado por él puede alcanzar en la actualidad los 100.000 euros.

Fraude, de Orson Welles, uno de los mejores documentales de todos los tiempos.

Fraude, de Clifford Irving, una de las biografías más divertidas que pueden leerse. Un libro de aventuras y verdades que son mentira.

Y después de todo esto, a mi me sigue quedando una duda: Si el confeti del Getafe costó 7.274 pavos ¿Cuánto costó barrerlo?

José Cabanach

 

 

Comentarios

  1. ¡buenísimo! y ¿cuanto costó barrerlo? digno broche!

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