Jueves, 17 Agosto, 2017

¿Es la pantalla nuestra aliada o es un estorbo muy atractivo?


Amazon-KindleDesde que el Verbo se hiciera carne, sabemos que la forma de las cosas no es mera fachada. El cuerpo es trasunto de lo que soy, la manera física de expresarme me revela, el movimiento de mis manos, el rictus de mis labios, la forma habla siempre de manera locuente e indivisible del fondo. Esto se entiende magníficamente desde el arte. Van Gogh quiso vestir la fuerza y la alegría, y puso el amarillo en sus cuadros. Cuando Juan de la Cruz vivió su experiencia de intimidad con Dios, pensó vestirla de la forma más adecuada para hacerla accesible, y no se le ocurrió más que usar la palabra poética. Porque las “palabras sustanciales” de la poesía (es terminología del santo) hacen “efecto vivo” en el alma, son la forma más adecuada para hablar del misterio de un Dios que apetece la compañía del hombre.

394936_10151210834210671_979142573_nYa empieza a haber muchos estudios sobre la forma en la que los nativos de Internet, es decir, los más jóvenes, acceden al conocimiento, y son reveladores, porque la forma-pantalla influye decisivamente en la aprehensión de los contenidos. A pesar de la milagrosa accesibilidad del medio virtual, a nuestros jóvenes se les limita la capacidad de lidiar con textos profundos e ideas complejas.

Decía la semana pasada en El País el escritor y vicepresidente de Nicaragua, Sergio Ramírez, que “podemos ver nuestro rostro en la superficie de las aguas, pero nos vamos volviendo incapaces de advertir el universo que subyace debajo”. Sirviéndonos de nuevo de Juan de la Cruz, la superficie del río ya no engendra el fondo de su transparencia. Se empieza a conocer que el joven que accede a la pantalla no es capaz de leer libros completos, porque el usuario sólo se centra en buscar el dato que necesita en el momento, y luego se larga. Y esto se nota por las ventas de las tabletas Kindle, que han empezado a decrecer. La Asociación de Editores ha informado de que la venta de libros electrónicos cayó en un 34% en 2012. Que sepamos, esas tabletas habían sido diseñadas para bajar y almacenar libros, pero ahora, para su subsistencia, tienen que servir para muchas otras cosas: para el correo electrónico, para almacenar música, para fotografía y vídeos.

El debate, ¿es la forma-pantalla un aliado para las nuevas generaciones a la hora de ir a fondo, en la espesura del conocimiento?

Javier Alonso Sandoica

Comentarios

  1. Es un buen debate el que sugieres, Javier. “Superficiales” de Alan Carr trata del efecto de lo electrónico -ebook o el mismo internet- causa a la hora de leer o escribir, aprender, conocer, etc. La conclusión es que somos más superficiales.

  2. Mateo Gandía Barceló dice:

    No hay relación más personal con el libro, diálogo más intenso con el autor, que subrayar y anotar, releer y compartir los mejores extractos con nuestros seres queridos…
    En cuanto a los trabajos académicos, cada vez más jóvenes estudiantes recurren a Internet como única fuente. Esto es algo peligroso puesto que, como bien dice, cada vez se busca más la inmediatez, y no un ejercicio crítico y bien fundado. Por ello, muchos se condenan a conocer sólo los resultados más visitados, por ser los que más arriba aparecen en la larga lista de resultados del buscador virtual. La libertad va a menos, la época de la “información” se convierte en la de la desconocimiento y la inmediatez (por consecuencia, la de la no trascendencia).
    Se me presenta como muy posible la realización de la afirmación de mi sabio profesor de Teoría de la Literatura, que siempre nos exigió trabajar con bibliografía fiable: “Los libros acabarán convirtiéndose en un objeto de lujo”.
    Aun así, mostrémonos optimistas y con esperanza. El ser humano es maravilloso por naturaleza, y espero que no llegue a tanto su autodesintegración.
    Por cierto, la tragedia del arte en nuestros días es la de considerarlo como algo propio del entretenimiento. Suerte que personas como usted defienden su trascendencia.
    Un fuerte abrazo y toda mi admiración.

  3. Teresa Campoamor dice:

    Creo que se puede leer en ambos formatos pero en mi caso, depende del tipo de libro, elegir uno u otro. Hay novelas sin más, que pasan sin pena ni gloria. A ésas, las llamo literatura de “gripe”, para cuando estás con el día tonto. Para esas da igual el formato. Si lo que quieres es profundizar en algún tema y de verdad gozar en él, la relación con el papel me parece fundamental. Desde el puro contacto , el olor,el sonido de las páginas al pasar, como la posibilidad de subrayar, anotar y de avanzar o retroceder en la medida que encuentres necesario. Hubo una peli hace muchos años, Farenheit 451 que habló de la desaparición del libro…hasta ahora aquí sigue y me encanta oír a mis alumnos cuando me cuentan los libros que piden en Reyes.

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