Jueves, 24 Agosto, 2017

No creo que la política se rija por una estricta profesionalidad


savaterDice expresamente Fernando Savater en una brevísima entrevista a paginasdigital.es, que “la mala política se corrige con buena política, no con moral, del mismo modo que los incendios no se apagan con un hisopo de agua bendita” La piensas de primeras, y te parece una frase redonda, para el mármol. Pero léela un par de veces más, porque hay algo que se arruga en el texto.

Es verdad que las parras no crecen con un mar de oraciones, sino con un mar de aguas. Pero hablar de política como un mecanismo que requiere instrucciones, es decir, como la maqueta del barco de la que hay 256 piezas, y si te equivocas o te falta una no sale, y si están todas y aciertas todo encaja, no me parece una imagen cumplida. No creo que la política se rija por una profesionalidad exclusiva y hermética. La política está configurada por instrumentos muy frágiles, las personas. A nosotros no nos basta la instrumentalidad de una técnica. En todo metemos pasiones, voluntad, mentira, honradez, desenfreno, justicia, pulcritud, mezquindad, acierto, desencuentros, prioridades, desidias. La política es tan impredecible como el hombre, está abierta a soluciones fallidas o facilitadoras del bien común.

rajoyEs verdad que necesita un manual de juego, de él se dieron cuenta muy pronto los norteamericanos al elaborar su primera Constitución, y ahí tiene razón Savater cuando dice que “los políticos deben estar sometidos a control, y su gestión ha de ser eficazmente transparente”. Pero es el hombre quien en definitiva debe cambiar para hacer buena política.

Si su vida privada se corresponde con su vida pública, y sus embestidas ordinarias llevan el trasunto de una directriz que le aúpe en su dignidad, entonces cosa que toque, cosa que llevará una intención de verdad. Un cristiano sabe que no puede sostenerse sin la proximidad con una Verdad que le urge a salir de sí. Por tanto, a un cristiano metido en política (hablo de un arquetipo de conducta) le urge hacer un trabajo responsable. Entonces, el agua bendita le ayudará a tomarse en serio el bien común y el cumplimiento de las leyes.

Javier Alonso Sandoica

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