Miércoles, 16 Agosto, 2017

“The Master”, la imposibilidad de una amistad


The-Master 1Reconozcamos que no todas las películas se diseñan para un gusto universal. He oído decir a detractores del Lincoln de Spielberg que es como entrar en una sesión del Congreso de los diputados, tan fría y aburrida que es. En cambio hay gente que sale con lágrimas en los ojos, absolutamente entregada. Pero es que además, hay trabajos que no aceptan el standard de “película comercial“, y llevan un trazo tan personal que sólo atraen a un cenáculo de interesados. Le pasa a Paul Thomas Anderson y a los que nos interesa su cine. A mí me ocurre que no puedo evitar salir de sus películas en estado de hiperreflexión. Lo que cuenta me viene por todos los frentes, me llega a los sentidos y me genera interrogantes. Me voy a casa impregnado de la película, como cuando andas con amigos que fuman y el olor se mantiene días en la chaqueta. A los que les interesan películas con asideros visibles, lindes bien señaladas con tiza, mensajes claros que brillan con la luz del neón, orden inmaculado y personajes pulcramente definidos, les aburrirá The Master, y les aburrirá infinitamente. Yo ando aún hipnotizado por esa historia del desencuentro perfecto.

The masterVoy a delimitar mi crítica a la relación de Freddie (Joaquin Phoenix) con Lancaster (Philip Seymour Hoffman). Y dejo a un lado toda la pirotecnia visual del uso de una Studio Camera de 65mm, que te deja ver el agua del mar con un color primigenio. Lancaster y Freddie se conocen casualmente. Lancaster es el maestro de una asociación civil de autoconocimiento denominada La Causa, con claros tintes de secta. No me interesa si me están hablando de la Cienciología, me da igual. Freddie es un soldado que lucha en el frente del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial y ha vuelto a casa atravesado, moralmente destrozado, alcoholizado, con taras sexuales que le convierten en un salido crónico.

Aparentemente no puede haber más diferencia entre ambos. Cada uno bebe de sus fuentes. El primero de la seguridad sobre el conocimiento del hombre, y el segundo de sus pasiones. Por eso, el líder del movimiento quiere convertir a esa alma perdida en pupilo. Pero si piensas que aquí hay un trasunto de Pigmalión y Galatea, te equivocas. Si quieres algo así, repasa My Fair Lady, pero Thomas Anderson hace explotar los roles.

Amy Adams The MasterLancaster es un líder falso que no cree en lo que cuentan sus libros y discursos. El espectador asistirá al cambio de rumbo en su planteamiento, ojo a la escena espectacular con Laura Dern. Es un hombre atrapado en su ideología, en su propia mendacidad, quizá con una esclavitud mayor que el alcoholizado, porque no se perciben humores de inmoralidad, todo en él lleva la ligereza de la apariencia de verdad. Y es un hombre que está tan solo en la vida como una piedra. No tiene más que a su mujer, una fanática manipuladora, puritana, fría, con cara de ángel, apenas apuntada en la película pero de una forma tan convincente como perturbadora.

14MASTER1_SPAN-articleLarge-v2Freddie no está sometido más que al dictado de su instinto, en él todo se hace visible, la violencia, el acoso sexual, la profunda inmadurez. El espectador siempre dice de él a cada poco “este pobre chico…” Entre los dos nace una imposibilidad de amistad y un desencuentro marcado desde el inicio de la historia. Ninguno tiene las armas del sacrificio y de la verdad. Las técnicas de mejora del pupilo son un falso instrumental, tan inútil como los resultados que veremos. Lancaster no va de frente, Freddie va a mil por hora. En el dobladillo de la película se puede leer, “¡quiero que me digan la verdad, quiero hacer verdadera amistad, quiero conocerme!, ¿quién me ayuda?, ¿dónde está el amigo?“.

Los desnudos permanentes, tan recurrentes en The Master, son infantiles y gratuitos. La fuerza de un desnudo embiste tan de frente que tuerce siempre la atención, y aquí no se maneja con gusto. Si eres capaz de aceptar la morosidad del director como el lenguaje necesario de contar esta historia, te atrapará, y estarás noqueado. Como yo.

Javier Alonso Sandoica

Comentarios

  1. Teresa Campoamor dice:

    Fui ayer a ver la película que te deja impactada. Por mucho que quieras guardarte y mantener la distancia emocional con una historia tan dura, ésta te atrapa. La historia de Freddie no me era nueva pues cuando vivía en Boston, USA, oí muchísimos testimonios de soldados que volvían de Vietnam en condiciones similares.¡¡¡ En cuántas guerras se han involucrado los EEUU y :cuántas vidas rota!!! Parece que el ser humano no aprende nada. La interpretación de Joaquin Phoenix me parece magistral. La película muy interesante, a pesar de su dureza

    Cuando volvía a casa iba cantando la canción de los Bee Gees
    ” How can you mend a broken heart…
    How can you mend this broken man
    Please help me mend my broken heart and let me live again”.

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