Lunes, 26 Junio, 2017

A los niños les sientan mal los superhéroes


spiderman blogLos niños tienen malos referentes en los superhéroes, porque lo hacen todo en su lugar. “¡Spiderman, Spiderman!“, entonces Spiderman viene, ve qué te pasa y te quita al malo de encima. Y lo malo de Spiderman es que tiene súper poderes, es decir, que no le puedes agradecer con un café lo que ha hecho por ti, porque es un tío aparte y se escurre. Antes de que te sobrecoja su presencia, ya se ha largado. Los niños necesitan a un tipo como Tom Sayer que, con astucia, pone a toda la recua de amigos a pintar la valla de su tía Polly, “¿acaso todos los días un muchacho tiene la oportunidad de blanquear una valla?“. Es un listo que sabe qué hacer en los momentos de apuro. Oliver Twist no pidió la visita de un superhéroe en el orfanato, ni cuando se convirtió en aprendiz de enterrador. Sacar humanidad de miembros de la especie es lo debido. Está más abandonado el niño que recurre a Superman que el que busca cómo hacer amistades en un orfanato, porque aquí el niño aprende todo lo que hay en los corazones. El primero es un dejado al que le pelarán la mandarina toda su vida.

64e851c9-cc7e-47e4-a1a0-39292510ec40-444x333Por eso lo que hizo ayer Rubén, ese espontáneo que se arrojó a rescatar a la mujer que se había desvanecido en el Metro de Madrid, no fue una heroicidad, fue un acto del corazón. Los chavales tienen que aprender estas cosas tan normales como jugarse la vida. Una ardilla no se juega la vida por su hembra, en cambio en nosotros es lo que nos distingue, como genuino del caballito de mar es pinchar a su víctima en la cabeza y zampárselo. ¡Que Rubén no es un héroe anónimo, que no, que es un tipo normal, un policía de paisano, como de paisano anda la bondad por el mundo, disfrazada de vecino!

6a00d8341c562c53ef017c3443cafa970b-800wiSon malos tiempos para conocer todo lo que se nos ha dejado en el corazón. Toda misión humana en el fondo excede a sus propias fuerzas, se pone en las fronteras del propio yo, y eso es justamente lo más nuestro. A Jonás se le encomendó una misión muy por encima de sí mismo, pero el Jonás contemporáneo, dice el poeta Hebert, desaparece como sí se lo hubiera tragado la tierra, “una vez salvado/ actúa con mayor astucia/ que su homólogo bíblico/ ya no aceptará por segunda vez/ una misión peligrosa/ se deja barba/ y lejos del mar/ lejos de Nínive/ bajo un nombre falso/ comercia con ganado y antigüedades“. Un niño que se convierta en un hombretón práctico y cómodo es tan inhumano como que se ponga en manos de un superhéroe.

Javier Alonso Sandoica

Comentarios

  1. Pongo una pega. El ejemplo de Spiderman, y la referencia a los superhéroes en general, no creo que esté bien traídas a colación. Sus historias tratan de cómo el tipo normal tiene que asumir su potencial heroico (que normalmente se medirá con los igualados poderes extraordinarios de los supervillanos o con grandes catástrofes, en justa compensación).Son narraciones sobre alguien que se enfrenta a situaciones que lo desbordan, física o moralmente. Tal como lo veo, lo que enseñan esos tebeos y películas no es a esperar a que otro asuma la tarea del héroe, sino a tomar las riendas uno mismo. Lo que cuenta no es la historia de Spiderman, sino la de Peter Parker, el chaval que se enfunda esa máscara.

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