Jueves, 25 Mayo, 2017

Parias de élite


politicos

Resulta que era cierto: los políticos roban ya por costumbre. Y no contentos con nuestro dinero, nos han robado a los españoles hasta el criterio democrático al uso: votar al menos malo. La ilusión de un proyecto apasionante que expresara nuestros principios quedó atrás, creo que antes de que yo votara por primera vez. Nos conformábamos con elegir a aquél con menor capacidad destructiva o, en su defecto, al menos ladrón. ¡Y ni siquiera eso! Ya no queda ni siquiera eso. Miro a la izquierda, miro a la derecha, y no encuentro ningún lugar donde colocar mi confianza. ¿A quién entregaré el país dentro de dos años?

Soy católica. En el ámbito eclesial – lo entienda o no la opinión pública –, avanzar en la estructura de poder implica más preocupaciones, menos horas libres y ni un euro más que el mes anterior: es un servicio y en muchas ocasiones ingrato, que se realiza por obediencia a una vocación. Pensaba, lo confieso avergonzada, que ésa era la naturaleza de la aspiración política de casi todos los que nos gobiernan o lo intentan, excepto dos o tres ovejas negras. Llámenme inocente en los comentarios, que para eso están. Pero ver cómo la mentira estalla sistemáticamente en las manos de los partidos que podrían gobernar y la tibieza de formas grandilocuentes con la que afrontan el destrozo, me convence de que lo que temía excepción no es otra cosa que regla. Mirando esa hilera de rostros ya sólo me pregunto cuál no me engaña. Dejar a un país sin esperanza sobre su gobierno, introducir el cinismo en los corazones de quienes saben a priori que están eligiendo a un traidor: demasiado pequeñas son sus conciencias como para cargar con toda la dimensión de su crimen.

Y tú, político honrado que sobrevives como monje en hemiciclo, especie en extinción nacida de otros tiempos y otra España, llevarás sobre tu espalda un doble peso: el de no enriquecerte a mi costa aun teniendo los sobres al alcance del bolsillo y el de la desconfianza general de aquellos a los que sirves. El político, paria de élite.

Pero ahora giro el espejo, que tanto ladrón con cargo no se genera espontáneamente en una fábrica que corrupción masiva. Nosotros los que trabajamos, nosotros los que no llegamos, no somos mejores que ellos sólo por estar debajo del yugo. ¿Cuántos rechazarían el sobre? Hoy mismo, cinco mil euritos limpios al mes que tantos problemas alivian, sin la tenaza de los impuestos. Tener el sobre en la mano y devolverlo. ¿Se imaginan haciéndolo ustedes? Entonces permítanme que les vote.

Guadalupe de la Vallina

Comentarios

  1. Cuando voté por primera vez (creo que fue más o menos en tu época, creo que sólo nos llevamos un año), voté con la mayor ilusión del mundo. Me sentía adulto y sentía que en mi mano residía, en una pequeña parte, el poder de cambiar las cosas. Casi 12 años después, como tu dices, miro a izquierda y derecha y veo que vote a quien vote, no va a cambiar nada el asunto. Y al final acabo votando al que creo menos malo, menos ladrón y menos sinverguenza.

  2. Inocente.

    Dicho esto, Lupe, creo que deberíamos buscar todos alternativas, pues es nuestro deber. No vale con quejarse y volver a votar a los mismos. Hay gente buena con ideas originales. Yo mismo, sin tener ninguna tradición familiar carlista, y habiendo crecido en un colegio público donde me enseñaron que el carlismo era un reducto de analfabetos reaccionarios, me he afiliado hace unos días a la CTC. Me han convencido su tono, sus ganas, la gente joven, las ideas eternas y la ausencia total de ambición de poder. Es gente que quiere transformar radicalmente el país, y punto. Han pasado dos siglos de fracasos, guerras, dictatorzuelos, corrupciones, decadencia, decadencia, decadencia. ¿Por qué no volvemos al cruce de caminos en el que nos equivocamos y cogemos la otra dirección?

    Además de esos argumentos, Lupe, la boina roja te quedaría genial y sale muy bien en las fotos. He dicho. Adelante CTC.

  3. Teresa Sánchez Merino dice:

    Pon tu confianza en el Señor. Él si que no falla nunca! No obstante, pide por los demás que es la mejor forma de conseguir algo. Pido por ti para que no desesperes al ver tanto desaguisado. Saludos

  4. Yo esa inocencia la perdí hace tiempo.
    La búsqueda del bien común, el amparo a los más necesitados, la corresponsabilidad, la justicia.Conceptos que una sociedad enferma,como la nuestra, dudo que tenga entre sus prioridades.Han quedado reducidos a la intimidad de la “persona”.Depende de cada uno ser “malo” o “tonto ¿no es así la nomenclatura moderna?
    Una sociedad donde priman los “contravalores”,tiene políticos corruptos y sin conciencia,reflejo exacto de lo que nos hemos convertido.

  5. Creo que no cogerlo es mucho más fácil que lo que debería hacerse, denunciarlo, cuando se sabe que tanto en el poder como entre aquellos que pasan por sus denunciadores la corrupción está tan extendida.

  6. Demasiado derrotismo. La cosa está fatal, sí. Precisamente por eso hace falta que todos arrimemos el hombro y construyamos una alternativa. ¿Por qué no valoráis la opción del Carlismo? Ya sé que os parece disparatado, que os hace reír, que a lo peor ni siquiera sabíais que seguían existiendo carlistas. Pero… ¿qué perdéis por informaros sobre los buenos intelectuales, activistas y gente honrada que se está sumando a la “vieja causa”? Más allá de los tópicos, el Carlismo está vivo, listo para ofrecer una alternativa factible y plenamente nuestra.

  7. Mientras quede un brazo que mueva una honda,
    Mientras queden piedras en los pedregales,
    Mientras tenga ramas esta vieja fronda
    Donde cortar picas para tus zagales,
    Mientras en tu pro se mueva una lanza
    Rey, para tu gloria hay una esperanza.

    Voto por Lupe como siguiente Reina Carlista.

  8. Teresa Campoamor dice:

    Los políticos sólo son el reflejo de la sociedad en general. Hace unos días nos han dicho que ¿30.000? personas seguían cobrando por la ley de dependencia, después de muertos sus familiares. Todo el que puede no paga el IVA,, falsifica la dirección para que al niño se lo acepten en el cole que no le corresponde según el criterio de zona, recientemente cambiado, Se hacen mil trampas para pagar menos impuestos y más y más. Pero esto, a mi, no me cambia mis valores, ni mi forma de entender la vida, sino que me hace luchar más. Crear una sociedad democrática en la que cada uno de nosotros cumpla con su deber, lleva muchos años y aquí nos hemos quedado en “Rinconete y Cortadillo.”. Por las cosas que cuentas debes de tener la edad de mis hijos y os es difícil entender cuánto hemos cambiado y de dónde venimos. No te desanimes que a los de mi generación nos ha costado mucho llegar aquí. Además el desánimo siembra salvapatrias y a eso no queremos ni debemos volver. Como dijo el poeta ” Caminante no hay camino, se hace camino al andar”
    Un abrazo.

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