martes, 21 noviembre, 2017

Tiempo de Invierno: de invernadas y rebajas

Tiempo de Invierno: de invernadas y rebajas

Existe una España ajena a la crisis o a lo que sea que es la de la naturaleza, siempre ahí, latiendo, discreta, no se la nota casi. Crece para adentro ahora el campo, parece que duerme. Luego sale adelante, todos los años. Esa España de secano en cuanto cae algo de lluvia lo agradece.

Tiempo de Invierno: de invernadas y rebajas




Qué rápido cambió esa España tan sobria en todas las clases sociales, tan poco consumista, tan reacia al gasto.


Era generalizado con excepciones muy puntuales: simplemente teníamos menos porque había menos –cosas y dinero-, pero también porque el tiempo se ocupaba en otros menesteres.

Parece que tarda la nieve en llegar, no la escarcha. Cada año, por estas fechas, están invernando en nuestro país aves muy diversas. Somos para ellas un país cálido. 

El otro día nos cruzamos con una bandada de grullas volando en formación entre Ávila y Salamanca. Las reconocimos por la silueta, por la V que hacen y el ruido, “gruir” dicen que se llama su graznido. Milanos y más milanos en la carretera, esos no parecen marcharse. Y luego las avefrías blancas y verdinegras en una gran charca al sol invernal. A lo lejos, una avutarda en mitad de La Moraña, la hierba muy corta creciendo como una barba.

Como cada día crece y es más largo, mientras la noche retrocede, es un tiempo optimista éste. De hecho, en Galicia las camelias habían florecido a finales de diciembre. Allí hay siempre agua.

Existe una España ajena a la crisis o a lo que sea que es la de la naturaleza, siempre ahí, latiendo,  discreta, no se la nota casi. Crece para adentro ahora el campo, parece que duerme. Luego sale adelante, todos los años. Esa España de secano en cuanto cae algo de lluvia lo agradece.

Esta semana es la de la vuelta al cole, a la universidad, al trabajo los afortunados que lo tienen. Y la famosa cuesta de enero, este año de órdago a la grande,  aunque, a juzgar por opiniones generales, es peor siempre la de septiembre.

rebajas1Enero, un vez acabadas las Navidades, sigue siendo un mes interesante. Es tiempo sobre todo de rebajas, un clásico en España desde los años 60, para animar la caída de ventas tras las Navidades, para que consumamos. Recuerdo la primera vez que en clase de inglés allá por 1968 la profesora, Valery Douglas, nos explicaba qué era el “shopping”, ir de compras, un verbo que a las niñas de entonces nos sonaba raro, no lo entendíamos. Entonces se iba a comprar algo concreto, pero no “de compras”, como si fuera un una actividad en sí misma la que se dedica tiempo.

Qué rápido cambió esa España tan sobria en todas las clases sociales, tan poco consumista, tan reacia al gasto. Era generalizado con excepciones muy puntuales: simplemente teníamos menos porque había menos –cosas y dinero-, pero también porque el tiempo se ocupaba en otros menesteres.

El ágora moderna, la plaza del pueblo, han sido estos pasados años los centros comerciales donde, a cubierto en invierno y en verano, encapsulados en una especie de Matrix, se desplaza uno desde el cine hasta el supermercado pasando por la hamburguesería, la pizzería, etc.

El centro comercial ha sustituido al jardín del edén como idea del paraíso en la tierra, el centro comercial con visa y crédito a raudales, claro.

Está bien el confort y esa forma de progreso que supone tener abundancia y variedad de oferta, precios baratos y accesibles. Pero esta crisis, que ojalá comencemos a remontar este año, quizás nos ha enseñado a vivir con menos, a pensar más en los demás y a pararnos algo.

A lo mejor cuidar de un jardín o contemplar los cambios estacionales dando un paseo por el campo producen más satisfacción que ir a las rebajas, de compras.

Tiempo de rebajas y tiempo de invernadas, muchos pájaros en las lagunas, en los lavajos o en los bodones, allá donde hay agua. Está helada para nosotros, pero no si la comparamos al frío que las aves pasarían en Europa.

Al final el frío, como la economía, depende de con quién te compares. 4 grados no es frío para Ávila, es casi calor para Suecia y un frío considerable para Sevilla;  10 euros por una falda no es casi nada en España, pero con 10 euros… ¿qué cosas se pueden hacer en otros lugares o podrían hacer otras personas? , ¿cuántas faldas caben en un armario? Quizás no hace falta tener “un fondo de armario”, como dicen en las revistas femeninas, sino poder ver siempre el fondo del armario.

 Aurora Pimentel

Comentarios

  1. Teresa Campoamor dice:

    Recuerdo los domingos de mi infancia: misa, museo y aperitivo en familia. Cuánto le agradezco a mis padres enseñarme lo que es importante en la vida.¡¡¡¡ Pobres niños arrastrados por los centros comerciales!!!!

  2. Hola, Teresa, gracias por tu comentario. Qué gracia, a nosotros también nos llevaban al museo cada domingo, y hasta los 12 o así a misa, luego ya nos dejaban a nuestro aire. Y luego se iba mucho al campo, recuerdo que muchas familias salían los domingos a la Casa de Campo o a Guadarrama a pasear, a andar, a comer tortilla… Reconozco que el centro comercial es cómodo, pero me espanta.

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