martes, 19 septiembre, 2017

Adiós Navidad. Así nos va, así nos luce


Adios-Navidad Los turistas han disfrutado de lo lindo paseando por las coloridas calles de Madrid durante estas Navidades. La Casa de Correos, nueva sede del Ayuntamiento, que nos ha costado un Congo para mayor gloria del faraón de Chamberí, Gallardón II, ha sido el objetivo más demandado por las cámaras guiris. La Puerta del Sol, de bote en bote, no sé si por la leyenda de sus campanadas o por el morbo internacional que despertó la acampada 15M. Gran Vía, intransitable gracias a chavalería ataviada con indumentaria de lo más moderna, que ya estaba pasada de moda hace treinta años. El Paseo del Prado cortado por los guindillas para facilitar las compras y joder al resto. La Plaza Mayor con ambiente de velada de boxeo en el Madison. Y para rematar, obras en el eje Sol-Alcalá para hacer un carril bici que conduce a ninguna parte. Genial Botella. Todo un gusto para los que vivimos en el centro.

Adios-Navidad2Durante semanas, el Ayuntamiento se afanado en dar una imagen atractiva, moderna y cosmopolita. Un esfuerzo por estar a la altura de París y Londres. Oropel a tutiplén. Guirnaldas y leds como para cubrir el Serengeti. Un año más nos hemos puesto la carteta y leña al mono hasta que hable inglés. La huelga del Metro, ya se cansarán. Los parones de autobuses, eso ya se verá. Que los barrenderos se hartan de tanto recorte y que la basura te la recoja Rita, pues se cubre de espumillón y adelante con los faroles. Qué la fiesta continúe. Mientras, Madrid va dejando de ser Madrid para convertirse en otra cosa. Y aquí no pasa nada.

“Madrid va dejando de ser Madrid para convertirse en otra cosa. Y aquí no pasa nada.”

 

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Durante este año hemos estado a punto de perder el Café Gijón porque su terraza del Paseo de Recoletos se la iba a quedar un gachó que ofrecía 200.000 euros por quince años de concesión. (Prácticamente la misma cantidad que se gastó el Ayuntamiento en reparar los destrozos que produjeron los pacíficos ciudadanos que rodearon el Congreso el pasado septiembre). Durante 2012 nos han levantado (literalmente) el emblemático neón del Tío Pepe de la Puerta del Sol. ¡Bienvenido Mr. Apple! Gracias Corte Inglés por ceder vuestro tejado. Salvado por la campana.

Si queremos parecernos en algo a París o Londres, lo primero que tenemos que aprender de ellos es el mimo con el que conservan su patrimonio, su historia, locales, cafés, mercados, fachadas, portales, escaparates… todo, lo cuidan todo. Cada detalle hace que esas ciudades conserven el encanto de lo que fueron sin renunciar a seguir evolucionando. Eso las hace atractivas, diferentes y únicas. Y no la iluminación cursilona con la que disfrazan la fachada del Ayuntamiento. Vamos que hay que ser muy hortera o daltónico. No se puede ser más simple.

Adios-Navidad4Aquí, nuestros representantes se hacen los modernos alicatando la ciudad con losetas de granito, sembrando de bolardos las aceras y dejando que Madrid se convierta en una imitación barata de Berlín. Si a esto sumamos la dejadez en la que se ha caído en cuanto al consentimiento de grafitis, apaga y el último que cierre. De tanto verlo ya nos parece normal, pero no lo es. Ana Botella, ya que estás ahí, aunque sea por carambola, no caigas en la desidia. Tenemos las calles que parecen las paredes de un retrete de gasolinera. Acabaremos convirtiendo esta ciudad en un Starbucks gigante sin personalidad y además lleno de tachones.

Por fin terminó la farsa, hemos sobrevivido a las fiestas y volvemos al atasco cotidiano. El año que viene nos vestimos nuevamente de modernos, barremos bajo las alfombras y que los guiris se tiren la foto. Madrid, disfrazado como Villar de Río. Adiós Navidad. Así nos va. Así nos luce.

José Cabanach

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