Jueves, 25 Mayo, 2017

Adiós 2012


María Fernández Dobao

María Fernández Dobao

Ante la proximidad de un año nuevo es muy frecuente que la gente desee que el año que está por llegar sea mejor que el que se despide. Yo, sin embargo, debo ser de las pocas afortunadas que considera que el 2012 ha sido bueno y piensa “Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy”.

Como voy a contracorriente, el 2012 ha sido de los años que más he trabajado en mi vida. Hace tiempo descubrí que mi vocación era servir a los demás, y tengo la inmensa suerte de poder desarrollar esa vocación día a día, de dedicarme a algo que supone precisamente eso, estar al servicio de los demás. El 2012 me ha regalado personas maravillosas que han entrado en mi vida para quedarse; cuando llegas a una edad y parece que tu vida ya está asentada, que tus relaciones son las que son, que los círculos ya no pueden dar más de si, aparece alguien que te da una vuelta de tuerca y empieza a ser una pieza fundamental de tu engranaje, descubres a personas que tenías a dos metros y en las que no habías reparado, redescubres a otras que formaron parte de tu historia, consolidas relaciones que antes no estaban en primera línea. El 2012 ha mantenido a mi lado a las personas que más quiero, les ha ido regalando dosis de vida en medio de la enfermedad. El 2012 me ha traído alimentos para el alma que la llenan de  serenidad y me hacen feliz. No puedo dejar de dar las gracias por todo ello.

Sin embargo, soy muy consciente de la realidad en que estamos inmersos, donde prima el desánimo y la negatividad, donde parece que todo es malo y que de esta situación nunca vamos a salir. Nos hemos acostumbrado además a culpar a los demás sin darnos cuenta de que la verdadera felicidad depende de nosotros mismos; el dinero, el trabajo, la salud, el amor de pareja, se puede tener todo eso y sentirse sólo o infeliz, se puede no tenerlo y sentirse lleno. Políticos, banqueros, empresarios…, a todos hacemos responsables de nuestras desgracias, ¿pero en el fondo no tenemos todos cierta responsabilidad con nosotros mismos y con los que tenemos más cerca? Como cristiana creo que la plenitud viene cuando sientes realmente que Dios está contigo, que te guía y ayuda en la vida diaria por adversas que sean las circunstancias. Y los que tenemos la fortuna de sentirle, los que nos llamamos cristianos, creo que debemos mostrárselo a los demás en todo lo que hacemos, no se trata de ir dando sermones, de decir palabras que pueden sonar vacías, se trata de que dejemos que Dios se muestre en nuestra mirada, en nuestros abrazos, en nuestra sonrisa, en nuestras acciones, en nuestro trabajo, en nuestra casa, en nuestras relaciones; como decía la Madre Teresa de Calcuta, “no debemos permitir que alguien se aleje de nuestra presencia sin sentirse mejor ni más feliz”.

Le pido al 2013, por supuesto, que se solucionen los problemas económicos, el desempleo, los desahucios, las situaciones tan terribles que están viviendo muchas familias, y le pido sobre todo que seamos capaces de ver  lo bueno que tenemos, todo lo que podemos dar a los demás y que lo demos, que los cristianos nos comportemos  como tales, y que no olvidemos que las cosas que más valen son las que no cuestan dinero.

María Fernández Dobao 

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