Lunes, 26 Junio, 2017

Sin libertad, sin igualdad y sin fraternidad


Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Miguel Hernández

Los revolucionarios franceses reemplazaron el cristianismo por el culto a la Razón y acuñaron el famoso lema que, con todas las transformaciones y tergiversaciones que se quiera, ha determinado teóricamente el rumbo occidental posterior. En clave poética, su mayor acierto fue la sustitución de los nombres de los meses, que no significan nada para la mayoría de la población, por esos nombres maravillosos que desgraciadamente han sido arrumbados: Termidor, Brumario, Germinal, Floreal, Nivoso, Pluvioso …

Leszek Kolakowski

Leszek Kolakowski

Leszek Kolakowski ya advirtió que el lema revolucionario sólo podía surgir en un país cristiano. La idea de igualdad, pese a los antecedentes estoicos, surge del pensamiento de que todos somos hijos de Dios, y por ello mismo iguales. Las demás civilizaciones importantes siempre consideraron que unos seres humanos eran superiores a otros.

Occidente ha ido canonizado en sus manifestaciones más importantes la idea de igualdad que modernamente ha acabado cristalizando en artefactos pomposamente inútiles, pero muy hermosos sobre el papel, como el socialismo, el comunismo y la socialdemocracia. Pero lo cierto es que egipcios, griegos, romanos, chinos, hindúes, mayas, incas o aztecas llegaron de manera independiente a la idea de que no somos iguales. En realidad tan sólo somos teóricamente iguales ante la ley y todos en principio tenemos los mismos derechos, pero sólo alguien que no quiera ver puede seguir creyendo que somos iguales.

A mi entender lo grande, lo maravilloso, es que seamos distintos, ya que esto se debe a que no somos simples. Dos átomos de hidrógeno o de carbono son exactamente iguales y valen para lo mismo. Dos rosas son muy parecidas, y por eso existen concursos en los que alguien experto determina cuál es la más perfecta. Sin embargo, dos bebés recién nacidos, según tuve ocasión de comprobar en mi primera visita al nido en el hospital donde nació mi hijo Bruno, son interminablemente distintos, como cualquier madre conoce.

Kim Jong Un

Kim Jong Un

El problema es que el ser humano ha buscado la justicia, y ha creído materializar esta hermosa idea mediante la igualdad, pero esta asociación es errónea ya que nunca jamás, afortunadamente, seremos iguales. Quienes han estado más cerca de conseguirlo son los jerarcas de Corea del Norte, y pese a sus esfuerzos, conseguimos diferenciar a unos afligidos norcoreanos de otros en las imágenes que nos proporciona el telediario.

Posidonio de Apamea

Posidonio de Apamea

La idea de fraternidad remite a la anterior y es de origen estoico, aunque más tarde se incorpora al cristianismo. Los grandes filósofos de la Stoa crearon en el siglo IV a.C. el concepto de ecumene, de humanidad. Todos somos hermanos al parecer. Sin embargo a los españoles no nos impresiona de igual manera un terremoto registrado en Japón o en Lorca, no nos duele lo mismo un antepasado muerto en la Guerra Civil que un combatiente fallecido en la tremebunda guerra ruso-finlandesa de 1939-1940. No digamos ya lo poco que nos importa la muerte de un obrero de la construcción de las pirámides de Egipto que era un magnífico compañero de trabajo y dejó mujer y cinco hijos en la indigencia más absoluta.

Esto sólo puede deberse a que, de nuevo, la idea de hermandad a escala ecuménica es un concepto hermoso en el que creemos creer, pero en absoluto se encuentra entre nuestros pensamientos más íntimos. El hecho de que los productos chinos sean tan baratos nos parece algo estupendo, según refrendamos a diario mediante nuestras compras, con independencia de la destrucción medioambiental que la enorme producción del gigante asiático ocasione y la alienación social sin precedentes que está originando ahora mismo y que (quiero pensar) no admitiríamos dentro de nuestras fronteras. Tengo entendido que en la China actual existen gigantescas fábricas en las que viven centenares de miles de trabajadores con jornadas extenuantes que hacen posible que en nuestros comercios las últimas joyas de la tecnología valgan 300 euros. ¿Cómo no nos llama la atención que su precio no sea cien veces mayor?

“Toda revolución verdadera es siempre una cosa íntima”

La idea de libertad es una de las mayores aportaciones del cristianismo. Hasta su advenimiento, en occidente creíamos en el fatum, en el destino. En oriente no existe demasiado interés por esta idea majestuosa según la cual el ser humano puede elegir. A diferencia de la igualdad y la fraternidad, que efectivamente nos resultan importantes tan sólo de manera retórica, la libertad sí que la experimentamos constantemente y figura en cabeza de todas las listas que recogen lo que aseguramos practicar y desear.

¿Es esto verdaderamente así? Mi idea es que en absoluto somos libres. Cuando llegamos con hambre a casa y abrimos la puerta de la nevera, elegimos un yogur o unas natillas, ¿pero es esto la libertad? Precisamente son estas pequeñas elecciones las que nos hacen creer que somos libres. Vamos de compras y optamos por esto o aquello, vamos al restaurante y cada uno se pide lo que se le ocurre, pero esto no es la libertad.

Todos estamos hartos de predecir el comportamiento de los que nos rodean, y del mismo modo los demás son capaces de predecir nuestras reacciones. Esto se debe a que nuestra acción se encuentra bajo la férula de nuestras manías y costumbres, nuestro carácter, nuestra comodidad, nuestra obstinación, nuestras limitaciones. Por si fuera poco, a esto se superpone todo lo que genéricamente designamos como nuestras obligaciones. Ninguno de nosotros es libre.

Nicanor Parra

Nicanor Parra

Mao Tse Tung

Mao Tse Tung

Nicanor Parra, un poeta sobrevalorado e insoportable, tiene una frase ingeniosa  dedicada a los Estados Unidos. Dice que son el único país donde la libertad es una estatua. El hecho de que en absoluto seamos libres no implica que no podamos serlo en ciertas ocasiones. Lo que ocurre es que ser libres exige un enorme esfuerzo intelectual cuyas premisas rara vez están a nuestro alcance. Por un lado debemos estar informados. El que no esté informado, no tiene derecho a hablar, dijo Mao-Tse-Tung. Por otro lado, siguiendo el dictado de Rimbaud, al elegir debemos ser, siquiera por un instante, otra persona. Por último, y esto es lo más importante, para ser libres tenemos que ser generosos y creativos.

Arthur Rimbaud

Arthur Rimbaud

La gran cuestión estriba  en si es o no grave que no seamos hermanos, ni seamos iguales ni seamos libres. Si nos conformamos con ser humanos, no es grave que esto sea así, porque siempre han sido así las cosas y aquí seguimos. La riqueza en el mundo, pese a lo que podamos pensar por la situación actual, no ha hecho más que crecer en los últimos siglos.

Giuseppe Tomasi di Lampedusa

Giuseppe Tomasi di Lampedusa

Las revoluciones han sido o bien un error o bien una mentira, en la línea expuesta de manera clarividente por Lampedusa en ‘El gatopardo’. Las fuerzas de Darwin nos han traído hasta aquí pero han dejado de impulsarnos. El ser humano tiene que seguir evolucionando para dejar de ser lo que es en la actualidad y ser otra especie (¿cómo podríamos llamarla?) cuyas señas de identidad, sin grandilocuencias, sean precisamente las que acabaron con el Antiguo Régimen en las postrimerías del siglo XVIII, aunque hay algo que no se supo ver entonces: toda revolución verdadera es siempre una cosa íntima, y la intimidad es algo que ha desaparecido por completo.

Alvaro Fierro

Comentarios

  1. Excelente reflexión escrita, amigo Álvaro. Deberíamos hacer caso a una de las elocuentes frases de Einstein: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.El mundo es un caos. La mayoría de las veces se comfunde el tema de la -Igualdad- y de la Libertad. Si no tenemos conciencia de una libertad interiorizada e individual primero, ¿cómo analizarla en su globalidad?. Pones ante el lector un tema apasionante para debatir en su conjunto, ¡habría tanto de qué hablar!. Yo también incluiría parlamentar sobre el éxito interior y el éxito exterior, consideraciones, ambas, que suelen verse con frivolidad y sin la valoración real que merece cada una de ellas.Espero te haya llegado mi felicitación navideña. Abrazos para ti y toda tu familia. Laura Olalla

    • Muy brillante el artículo, Álvaro;
      El problema es que, aunque la libertad sea sólo una ilusión, es la ilusión cotidiana más importante.
      Y desde el punto de vista penal, mejor ni hablar…
      Besos, C

  2. Querido Álvaro, he leído tu artículo con atención, muy interesante, me provoca muchos interrogantes entre ellos el conflicto todavía irresuelto desde la revolución francesa entre “liberté” y “egalité”, términos en parte homogéneos y en parte enfrentados.
    Supongo que en vez de preguntarnos sobre como es la natura humana, los tiempos son maduros para empezar a construir esta natura de forma consciente dejando delado los instintos y empezando a cultivar el espíritu cuales seres pensantes que somos.
    Un abrazo y felíz año!

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