martes, 17 octubre, 2017

El ‘fiat’ y la crisis económica


angel_lagrimaOtro desahucio y otro suicidio. Perdemos la cuenta de estas cuentas que caen como gotas en el desbordado charco de nuestra pesadumbre. La crisis nos ha vuelto grises y las esperanzas decaen entre primas de riesgo y colocaciones de deuda, entre cierres en negativo, ERES e interminables colas de desempleo de larga duración. Y hemos perdido la perspectiva, no tanto de lo que valemos como de lo que somos.

¿Dónde está nuestro ‘fiat’? Ese ‘hágase’ que la virgen pronunció ante un ángel que le prometía ser la llena de gozo pero la dejaba, en realidad, literalmente al pie de los caballos de una sociedad que, ni por lo más remoto, iba a entender que el Señor había puesto la mirada en ella para que toda la potencia se hiciera posible y el todopoderoso se encarnase en la pequeñez de un niño. Dijo ‘fiat’ y siguió caminando.

Parte de su camino, el que la conducía a la profetizada ciudad de Belén, lo hizo cargando sus desvencijados huesos, al final de su embarazo, por caminos polvorientos. Allí llegaron María y José y no encontraron posada alguna que no fuera el pobre establo que vio nacer al Salvador, posiblemente con mula, con buey, con alguna oveja de esa tierra de pastores, con chinches, ratas, ratoncillos, arañas, todas las comodidades que una mujer necesita para recibir a su hijo.

anunciacionY vuelvo a nuestra crisis. Por qué María no gritó indignada al Señor cuando la eligió, dichosa, entre todas las mujeres. Por qué no se indignó de nuevo cuando el Señor “permitió” que al César se le antojase recontar en ese momento a sus súbditos. Por qué no clamó al cielo cuando, no sólo no tuvo casa, sino que vio como la paja de un triste refugio de pastores iba a acoger al hijo del altísimo. Por qué, en fin, no negó ese Fiat cuando, por la soberbia y el miedo de un Herodes, el ángel les avisa de que tienen que abandonar toda su vida y marcharse como inmigrantes a tierra ajena y lejana, la de Egipto que ya sirvió de cautiverio al pueblo de Israel.

Ellos dijeron ‘Sí’ cada una de las veces que lo que hoy llamamos crisis, infortunio, mala suerte, injusticia y otro quintal de apelativos, se cruzó en sus caminos. No fueron derrotistas. Pelearon cada día por lo que querían. Buscaron con ahínco la posada que no llegó, adecuaron el establo para recibir al mismo Dios. Se marcharon a Egipto con lo puesto. Allí montarían su vida y con la entrega de su trabajo al Señor darían de comer al niño. A Nazaret volvieron tras el exilio y trabajaron mirando con esperanza cada día. Nada de la bucólica escena de la Sagrada Familia con el pajarillo. Barrían suelos de tierra batida, la virgen lavaba pañales pero no entre cortina y cortina, sino en el agua helada del río que ella misma habría recogido. Cocinaba a fuego lento con la leña que San José cargaba. Y solo Dios sabía si habría un mañana.

Y ni en Belén ni en Nazaret hubo caras tristes, ni pesadumbres, ni espíritus grises. El secreto nos lo dio nuestra Madre la primera vez que supo, por un ángel cuál era el destino del hombre: ella dijo ‘fiat’. Y funcionó.

María Solano Altaba
@msolanoaltaba

Comentarios

  1. La clave está en el último párrafo… Sin espíritus grises… CON UNA SONRISA y la mayor felicidad… es emocionante! Me lo imagino exactamente igual que en la película de la Vida es Bella cuando el padre va a su muerte, con alegría… Feliz Navidad y MUCHAS gracias por esta reflexión!

  2. adelaida rivas santos dice:

    María nos enseña que lo importante es decir que sí en cada ocasión que se presenta, y son muchas a lo largo de la jornada. Ella nos marca la pauta, lo que importa es seguir su ejemplo en la vida diaría. Muchas gracias, por hacernos caer en la cuenta. ¡¡¡FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO!!!

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