Domingo, 23 Abril, 2017

Rubalcaba, mejor callado


RubalcabaEsta semana ha nacido mi hija. La más bonita del mundo (qué va ha decir el padre). Aún nos estamos conociendo, pero parece que vamos a llevarnos bien. El caso es que entre pañales, bodys, pijamitas, vitamina D y primera visita al pediatra queda poco tiempo para pensar, pero ya tengo ganas de empezar a leerla cuentos y contarla historias. Es inevitable preguntarse si seremos capaces de educarla bien, de despertar en ella la curiosidad por aprender, la curiosidad por conocer. Ha nacido con los ojos abiertos y grandes, apunta maneras, y con la melena revuelta como Mowgli. Al fin y al cabo, si los lobos de Kipling supieron sacar adelante al pequeño después de presentarlo ante el Consejo de la Roca, por qué no vamos a poder nosotros. Claro que en la selva no existía una ley de educación como la que asola España desde hace veinte años.

Yo soy de aquella generación que se crió con La abeja Maya, Los Payasos de la Tele (Miliki, te echamos de menos), los documentales de El hombre y la Tierra (Félix, también te echamos de menos) y la películas del Oeste los sábados por la tarde. En el cole, (nosotros no lo sabíamos) nos enseñaban siguiendo la Ley General de Educación de 1970. Bueno… no nos fue tan mal. Los chicos de la EGB aprendíamos La canción del pirata a eso de los nueve años, al tiempo que nos peleábamos con las raíces cuadradas y los afluentes del Tajo. Ahora parece que los chavales de diez no saben sumar en horas y minutos. El último estudio de la Asociación Internacional para la Evaluación del Logo Educativo, coloca a España en el antepenúltimo puesto de los 20 países de la Unión Europea evaluados. Sólo por encima de Rumania y Malta ¡Toma! ¡Toma! ¡Toma!

El libro de la selvaQué se podía esperar de una ley educativa como la LOGSE, en la que la palabra LECTURA sólo aparece una vez, y para decir:

“La iniciación a los códigos de lectura y escritura cobra un valor distinto al que se le ha atribuido tradicionalmente, ya que deja de ser el eje alrededor del cual giran las actividades de enseñanza/aprendizaje…”  (Real Decreto 1333/1991, de 6 de septiembre)

Si la lectura deja de ser el eje de aprendizaje, ¿cuál es eje? Aunque Rubalcaba no fue el artista que firmó el despropósito, (por aquél entonces el Ministro de Educación era Javier Solana, otro figura) sí fue el encargado de ponerla en marcha cuando asumió la cartera de Educación en 1992. Ahora, veinte años después, se indigna cuando el ministro Wert propone un Anteproyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa. Veintiún folios que se han convertido en manzana de la discordia entre nacionalistas y socialistas contra el gobierno del Partido Popular. Mira Alfredo, por muy muy mala que sea la nueva ley, jamás será peor que la herencia que nos dejasteis. Una generación perdida, y lo que aún nos queda. Chavales de diez años que no saben nombrar las partes de una planta, que no saben qué tipo de energía suministra el sol, chavales catalanes a los que se les cuenta que el Ebro es un río catalán que nace en el extranjero… por favor Alfredo, hazte a un lado.

Después de todos los pañales que estoy cambiando, yo quiero que mi hija Laura (la más bonita del mundo, ¿ya lo he dicho?) sepa algo más de lo que ofrece la “edificante” asignatura de Educación para la Ciudadanía. Quiero que aprenda leyendo El libro de la selva, y que además, lo disfrute.

José Cabanach

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