lunes, 11 diciembre, 2017

Registro


foto de Benito Pajares

Foto de Benito Pajares

10 de diciembre de 2012.
10.00 horas.

Los parámetros siguen estables desde la última medición. Los individuos de la muestra permanecen en estado de reposo o, como les gusta denominarlo en su jerga, “entre clases”.

Acabamos de aplicar el estímulo W.2 y ciertos miembros del equipo de investigación mantienen la expectativa de poder registrar reacciones significativas. Mejoras, incluso. Pero me temo que esa esperanza no es el estado general. Después de haber asistido a la aplicación de una larga serie de estímulos, algunos de ellos dolorosamente invasivos, sin haber registrado una reacción proporcional, algunos de nosotros empezamos a cuestionar la viabilidad del experimento.

Observamos fenómenos tan inexplicables que ha nacido entre nosotros la hipótesis de la existencia de un posible “escape” que interfiere en los resultados. Intentaré explicarlo: según los registros del equipo implicado en este experimento, cada vez que se aplica un estímulo o reforma, no sólo no se observa la mejora esperada – hasta ahí se trata de un simple fracaso –, sino que se registra una desproporcionada reacción en el entorno de la muestra, entorno por lo demás falto de interés para el experimento en sí. En cada reforma aplicada se agitan los políticos, los padres, los profesores… e incluso muchos de éstos intentan estimular directamente a los sujetos del experimento; pero al volver al estado de reposo no se observa mejoría alguna. Aun sin comprender qué provoca este fenómeno, hemos podido disminuir su injerencia en los resultados colocando señuelos en el paquete de estímulos. La reacción del entorno se focaliza en elementos con poca incidencia en el aprendizaje, como la “Educación a la ciudadanía” (aún nos sonreímos al pensar en el truco) mientras tiende a dejar de lado las variables interesantes del experimento.

Pero volviendo a nuestras expectativas originales, observamos preocupados que todas las mediciones indican, lejos de la esperada mejora, un progresivo deterioro de la muestra. Tan sólo la variable de control, la tecnología, mejora al ritmo de los estímulos, sin que implique ninguna otra evolución significativa. ¿Por qué no somos capaces de incrementar el interés, la capacidad crítica, la creatividad, la excelencia o indicadores tan básicos como el conocimiento? ¡O incluso la elemental memoria! Hemos mezclado aprobados con suspensos, dividido a la vez según velocidades, cambiado el nombre hasta hacer irreconocibles las materias a los padres que las estudiaron, agrupado cursos en bloques caprichosos, esperando que la variación constante de las condiciones del experimento sirviera al menos para eliminar distracciones. Pero no, parece que el único resultado duradero es el aturdimiento.

Guadalupe de la Vallina

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