Viernes, 23 Junio, 2017

Fotógrafos de la muerte


Este hombre va a morir. Umar Abbasi. 2012. New York Post

Este hombre va a morir. Umar Abbasi. 2012. New York Post

El lunes pasado, Ki Suk Han fue arrollado por un tren en el Metro de Nueva York tras ser empujado a las vías después de una discusión con otro hombre. Fue en una estación en pleno centro de Manhattan, ante la mirada de decenas de viajeros. Falleció poco después en un hospital cercano.

El martes, el diario New York Post publicaba en portada una fotografía del hombre intentando trepar desesperadamente al andén instantes antes de que la maquina lo atropellara, junto al titular: “ESTE HOMBRE VA A MORIR”. La polémica ha conmocionado a la opinión pública norteamericana. Y no por el hecho de que la vida de un ciudadano sea tan vulnerable, sino porque Umar Abbasi, fotógrafo profesional, recogiera el instante. Abbasi ha sido criticado por dedicarse a fotografiar el momento en lugar de auxiliar a un hombre en peligro.

Muerte de un Miliciano. Robert Caba. 1936. Revista VU.

Muerte de un Miliciano. Robert Caba. 1936. Revista VU.

En nuestra memoria están grabadas fotografías en las que el ser humano se encuentra al borde de la muerte. Detrás de esas imágenes siempre hay otro ser humano que encuadra, enfoca, calcula la apertura del diafragma, la velocidad del obturador y finalmente aprieta el botón de disparo. Desde que se inventó la fotografía, revistas y periódicos han enviado fotógrafos con la misión de capturar las imágenes más impactantes posibles. Entonces ¿por qué nos escandalizamos cuando realizan el trabajo que se les ha encomendado? ¿Qué se remueve en nuestro interior cuando vemos esas fotografías?

Robert Capa pasó a la historia por su imagen de un miliciano abatido en la Guerra Civil Española. Aunque hoy en día se duda de la autenticidad de la foto, cuando la publicó la revista francesa Vuse dijo que estaba tomada en el Cerro Muriano, en el frente de Córdoba el 5 de septiembre de 1936, mientras Capa esperaba que los milicianos fueran alcanzados por un nido de ametralladoras oculto. Lo cierto es que la instantánea hizo tomar conciencia de lo que estaba sucediendo en España.

Ejecución de un Viet Cong. Eddie Adams. 1968. New York Times. Premio Pulitzer

Ejecución de un Viet Cong. Eddie Adams. 1968. New York Times. Premio Pulitzer

Capa murió en 1954 en Vietnam durante la Primera Guerra de Indochina al pisar una mina antipersona, haciendo buena su propia frase: Si tus fotos no son lo suficientemente buenas es que no te has acercado lo suficiente.”

Fue precisamente en Vietnam donde Eddie Adams realizó la famosa fotografía de la ejecución de un prisionero del Viet Cong a manos del jefe de policía de Saigon, por la que consiguió el Premio Pulitzer en 1968.

Thabalala en llamas. Greg Marinovich. 1991. Asociated Press. Premio Pulitzer

Thabalala en llamas. Greg Marinovich. 1991. Asociated Press. Premio Pulitzer

En la primera mitad de la década de los noventa, un grupo de fotógrafos conocidos como The Bang Bang Club, formado por Kevin Carter, Greg Marinovich, João Silva  y Ken Oosterbroek, cubrieron los violentos enfrentamientos entre los defensores del aparheit y los partidarios de un nuevo régimen político en Sudáfrica. Greg Marinovich ganó el Premio Pulitzer en 1991, y en 1994 Ken Oosterbroek murió en un tiroteo mientras realizaba su trabajo.  Silva perdió sus dos piernas al pisar una mina en Afganistán en 2010.

El niño y el bueitre. Kevin Carter. 1993. New York Times. Premio Pulitzer

El niño y el bueitre. Kevin Carter. 1993. New York Times. Premio Pulitzer

Otro de sus miembros, Kevin Carter, también ganó el Premio Pulitzer por su conmovedora fotografía de un buitre esperando la muerte de un niño desnutrido en Sudán. El 27 de julio de 1994, al regresar a casa después de recoger el Pulitzer se suicidó, dejando la siguiente nota: «He llegado a un punto en que el sufrimiento de la vida anula la alegría… estoy perseguido por recuerdos de muertos, de cadáveres, rabia y dolor. Estoy perseguido por la pérdida de mi amigo Ken…»

Somos consumidores de noticias, queremos estar informados de lo que ocurre más allá de nuestras confortables butacas. Enviamos profesionales para que nos cuenten lo que ocurre, a pesar de que sabemos que corren graves peligros. Incluso les premiamos por su labor y alabamos su trabajo. Es muy fácil lavar nuestras conciencias criticando al mensajero una vez que hemos saciado nuestra curiosidad.

La muerte de Ki Suk Han en el Metro de Nueva York es un hecho triste y lamentable, pero probablemente el fotógrafo no tenía opción de salvar su vida, sin embargo hizo su trabajo. Un trabajo que en muchas ocasiones nos hace tomar conciencia de lo que está pasando ahí fuera. Sin esas fotografías muchos hechos habrían quedado impunes, y lo que es peor, a pesar de formar parte de la Historia, jamás estarían en los libros de Historia. Y aunque creo en las palabras de Eddie Adams cuando dijo que “…la fotografía es el arma más poderosa del mundo. La gente se las cree, pero las fotos mienten, incluso sin ser manipuladas. Sólo son medias verdades.” También creo que sin ellas, la realidad habría muerto en el olvido.

José Cabanach

Comentarios

  1. Teresa Campoamor dice:

    No sé si ” sin ellas la realidad hubiera muerto en el olvido” o si tanta realidad nos está haciendo ser tan insensibles como el fotógrafo, que “encuadra, enfoca, calcula y dispara” Cada vez necesitamos más y a la vez ésto no nos hace más humanos, ni más concienciados, ni más solidarios, sino más morbosos.

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