Domingo, 23 Abril, 2017

El silencio es previo a lo demás, a todo lo demás


por Martín Montes Guirao

por Martín Montes Guirao

Es de agradecer que un sacerdote católico escriba un libro sobre el silencio, que es asunto previo a cualquier cosa en la vida, previo al amor, previo al rezo, previo a la sorpresa… Su autor, Pablo D’Ors, ha dejado escrito en algún lugar que el hombre contemporáneo es ajeno a lo religioso no porque haya tomado una determinación minuciosa sobre el tema, sino porque es incapaz de hacer silencio. El silencio es un abecedario únicamente humano, el animal no lo conjuga, no anda en silencio. Por mucho que el gato sea el rey del sigilo, nunca sabrá que su vida está coronada por el silencio.

“Biografía del silencio” es el último libro de uno de nuestros escritores más interesantes, al que ya no se le debe presentar como nieto del grandísimo Eugenio D’Ors, sino como autor de Las ideas puras, El estupor y la maravilla, Lecciones de ilusión, etc. Su escritura es culinaria, porque va añadiendo datos a la narración con pausa, excluye la improvisación, es ordenado, busca la armonía. Aquí hablamos de una historia que está muy trufada de apuntes personales ya que, además de cura, es discípulo zen. En estas páginas, Pablo revela mucho de su itinerario interior.

Cuenta, por ejemplo, que él también creía que  vivir era experimentarlo todo, ser el primero en pisar la luna de todo, que a más experiencias y más intensas, más plenitud. Pero ha llegado con los años a un final diferente, “no creo que el hombre esté hecho para la cantidad”. Por eso se puso en silencio. Pero, ¿qué ventajas tiene el silencio?, ¿no es, por definición, el relato de una ausencia más que presencia? Sin afán de marcarme un spoiler, desvelaré algunos descubrimientos que Pablo ha hecho con esa criatura tan aparentemente birriosa que es el silencio.

“Pablo  creía que  vivir era experimentarlo todo, ser el primero en pisar la luna de todo, que a más experiencias y más intensas, más plenitud. Pero ha llegado con los años a un final diferente, “no creo que el hombre esté hecho para la cantidad”.

 

chica en silencioEl silencio te hace estar atento a las propias distracciones; te recoge, te hace convivir con tu ser; te ayuda a soltar, no a retener, te abre a una misteriosa magnanimidad; te hace estar a la espera; te dilata los poros de la percepción; te ayuda a amortiguar la ansiedad por salir, por escaparte, te resitúa donde estás de forma plena. No quiero decir mucho más porque insisto en las dotes culinarias del maestro, que enseña los ingredientes a su tiempo, y el lector ha de hacer el recorrido de la receta.

Me interesó mucho un término del todo desconocido en nuestra cultura occidental, wu wei, que es algo así como ponerse en disposición para que algo pueda hacerse por mediación tuya, pero no hacerlo tú directamente. Hablamos de una “capacitación para la entrega”, según el comentario del mismo D’Ors. Pero ojo, que el autor no es un adorador del silencio. Es algo que deja claro en más de un lugar, al silencio no le pone mayúsculas ni barritas de incienso, “la meditación ayuda a comprender que todo es un misterio, y que por ello, todo es susceptible de originar una actitud genuinamente religiosa”. El silencio no es más que la llave que abre los siete cerrojos con los que hemos encerrado y amordazado el ritmo natural de las cosas, el sentido religioso, el alma del alma, la apertura poética, la posibilidad de una entrega verdaderamente comprometida. Todo eso tan genuino está escondido, y en su lugar hemos puesto en circulación un yo que corre mucho, mucho, y es incapaz de imaginarse un mundo sin ansiedad.

Es bueno el libro, en serio. Es un aprendizaje pre-religioso. Cuando llegue Teresa de Ávila y diga a sus monjas “mira que Dios te mira”, se servirá del silencio para el encuentro entre un Tú que mira, y un tú que se siente querido. Pero sin el silencio todo es fuga.

Martín Montes Guirao

Comentarios

  1. Fue leer tu reseña y pensar “tengo que leer este libro”. Y así lo he hecho, ayer mismo lo encontré en Antonio Machado y me lo leí en el tren de vuelta a Ávila. Es excelente, me ha encantado.

  2. Qué delicia el artículo y qué ganas de leer el libro, debe ser una joya.
    Pienso que más que el silencio sea previo a todo el silencio en verdad está en todo, acompaña a todo, no es un antes o un después sino que ‘es’, pues el silencio adquiere su significado en el hombre que ‘es’, el silencio es en el hombre.

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