Miércoles, 16 Agosto, 2017

Cambalache: Gallardón, un letrista de tango


Estaba yo preocupado porque, en éste nuestro país, parece ser que el fútbol es lo único que nos une. Bueno la Selección, y sólo cuando gana. Un país que siempre anda a la gresca, un país de cara larga, de discusión fácil y puñalada trapera. Nos gusta estar regañaos, y claro, así es difícil.

Pero esta semana ha llegado Gallardón, -antes Alcalde de Madrid (¿visionario o faraón?, lo dijo el Herald Tribune) y hoy Ministro de Justicia- y nos ha dado un nuevo motivo de unión: las nuevas tasas judiciales. Políticos, sindicatos, patronal, funcionarios, jueces, abogados y aficionados al golf en general, están en contra de una medida que atenta contra uno de los pilares sobre los que se apoya cualquier sistema de libertades. Sin una Justicia Universal, esto se puede convertir en territorio Comanche. Piratas, golfos, desalmados, timadores, tahúres y chorizos están dando palmas con las orejas. Ya lo dijo Enrique Santos cuando en 1935 escribió la letra del tango Cambalache:

“Hoy resulta que es lo mismo

ser derecho que traidor,

ignorante, sabio o chorro,

generoso o estafador…

¡Todo es igual!

¡Nada es mejor!

Lo mismo un burro

que un gran profesor.

No hay aplazaos ni escalafón,

los ignorantes nos han igualao.”

 Dice el Ministro de Justicia (¿visionario o faraón?), que con esta medida se agilizaran los procesos y terminará el colapso de nuestros tribunales. ¡Estaría bueno!… y si mañana nos ponen una tasa por hablar con el móvil que nos salga por un ojo de la cara, reactivaremos la maltrecha industria de la telegrafía por cable. Pero que grande eres. Sigue el tango:

“Si uno vive en la impostura

y otro roba en su ambición,

da lo mismo que sea cura,

colchonero, Rey de Bastos,

caradura o polizón.

¡Qué falta de respeto,

qué atropello a la razón!”

 Ministro GallardónPues eso, ¡qué atropello a la razón! Si a un empleado de, pongamos banca rescatada (con el parné del contribuyente), le mandan a casa a freír monas y le dan una indemnización que no da ni para comprar las uvas de Nochevieja, es mejor que lo deje pasar. La reclamación de su pasta le cuesta, de entrada, 500 euros. Mejor cerrar la boca. Y si además, pongamos, esa misma semana le han dado un golpe en el coche mientras esquivaba la basura acumulada en la calzada por la huelga de barrenderos, y su compañía de seguros dice que si te he visto no me acuerdo, reclamar la reparación por vía judicial le sale por 312 con cincuenta. Así, por la cara. Sigue el tango:

“No pienses más; sentate a un lao,

que ha nadie importa si naciste honrao…

Es lo mismo el que labura

noche y día como un buey,

que el que vive de los otros,

que el que mata, que el que cura,

o está fuera de la ley…”

Gallardón, si fuera un chiste no tendría gracia. Si fuera una novela, sería una comedia. El caso es que tu ley parece una letra de tango…

En fin, como convencí al editor de que me pagara por palabras, he metido la letra de Cambalache para hacer caja. Si no le gusta, que me lleve a los tribunales, le va a salir por un pico.

José Cabanach

Comentarios

  1. Hombe dicho así, como a mi no me pagan por palabras, le diré a Vd, poca cosa, que a mi tampoco me gusta, pero que de todo lo que se dice de las tasas, la mitad es incierto, valga de ejemplo las multas de las que todos hablan “que si una multa d 100 €, te cuesta 200 @ recurrirla, que la pagas” no es cierto, las multas no cuesta recurrirlas.

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