sábado, 23 septiembre, 2017

Escuchando a Schumann


Vivo en la posibilidad.

Emily Dickinson

Murray Perahia

Murray Perahia

Vivir o no vivir. En el poema de Parménides que inaugura la metafísica occidental se plantea la disyuntiva entre el camino del ser y el camino del no ser. La traducción a mi pequeña realidad del escenario que plantea el filósofo presocrático es la frase con que inicio el artículo. La destrucción o el amor, según Vicente Aleixandre.

El mundo está lleno de cosas que no son y que conducen al que las busca a no vivir. Como dice el poema de Ángel González, ‘veremos viva su carne’ pero estarán íntimamente muertos, aunque acaso ni ellos mismos lo sepan. Me sorprende que nadie hable de esto, de estar vivo, de ser consciente, de dedicar la existencia a lo que merece la pena. Cuesta un triunfo escuchar a alguien que exprese espontáneamente lo que quiere que sea su vida. ¿Sabéis por qué? Porque no hay nada en sus cabezas que les recuerde que están montados en algo que un día se acabará, y esto requiere pensar frecuentemente sobre uno mismo a lo grande, se tenga la edad que se tenga.

 “¿Quién nos impide hacer de nuestra vida algo estimulante y lleno de posibilidades?”

Paul Klee - Simbad el marino

Paul Klee – Simbad el marino

¿Quién nos impide hacer de nuestra vida algo estimulante y lleno de posibilidades? Absolutamente nadie. Si algo caracteriza la época actual es que casi todo lo importante es fácil y barato de conseguir. Ahí está toda la ciencia, la naturaleza, la matemática, la música, la literatura, el arte, la economía esperándonos. Yo no puedo interpretar una obra para piano de Schumann como sería mi deseo, pero sí puedo escuchársela en vivo a alguien de gran talento como Murray Perahia que ha dedicado su vida a hacer una creación de sus interpretaciones. No puedo pintar un cuadro como los que pintó Klee, pero sí puedo dedicar el tiempo que merece a asomarme a sus asombrosas composiciones.

¿Es esto todo? En absoluto. Hay decenas de personas cerca que reciben de nosotros menos de lo que les gustaría recibir y a ellos también podemos dedicar nuestra devoción, nuestro cuidado, nuestro amor.

Querido lector, he aquí la vida. Querida vida, he aquí al lector. Estáis hechos el uno para el otro.

Viktor Frankl

Viktor Frankl

¿Y los enfermos, los ancianos, los pobres, los que sufren, los que son perseguidos? Para ellos también se hizo la vida, y aunque lo tienen más difícil, cuentan con algo que jamás ha fallado: la voluntad. ¿Cómo puedo estar tan seguro de que esto es así? Porque hace muchos años leí un libro maravilloso del eminente psicólogo Viktor Frankl, ‘El hombre en busca de sentido’, en el que cuenta su estremecedora experiencia  como prisionero de un campo de concentración. Pese a que caminaba descalzo sobre el hielo durante horas, pasaba el día entero picando sin ningún tipo de abrigo y comía una cebolla al día, Viktor Frankl jamás dejó de mantener el control del único recinto que jamás tuvo otro dueño que no fuera él: su conciencia. Al parecer Frankl daba conferencias ante auditorios imaginarios para mantenerse en plena actividad mental y porque tenía fe en que cierto día recuperaría la libertad. Con todos los respetos hacia un escritor de semejante categoría, si yo hubiera escrito esta obra fundamental que justifica como pocas otras el humilde acto de la lectura la hubiera titulado ‘El hombre como sentido de toda búsqueda’ porque el hecho mismo de buscar es lo que constituye el sentido de nuestra existencia.

Álvaro Fierro Clavero

Comentarios

  1. Teresa Campoamor dice:

    Si te gustó “El hombre en busca de sentido” , tiene otro libro posterior que es “El hombre en busca del sentido último” Éste segundo libro es más difícil de leer pero igualmente interesante. Comparto contigo la idea de que el hecho mismo de buscar constituye el sentido de nuestra existencia ya que mientras buscamos estamos vivos y cuando hallemos,estaremos ya en la otra Vida. Un abrazo.

    • carlos rodriguez dice:

      Bello artículo, Álvaro: Me agrada comprobar que tú también crees en la libertad.
      Si la libertad es sólo una ilusión, es en todo caso la ilusión más necesaria…

  2. Hace poco leí un bonito artículo con el que me identifiqué profundamente y que me has recordado aquí. En resumen hablaba de el momento en el que uno es consciente de que no va a cumplir su sueño más especial y descabellado. ” En ese preciso instante en el que sopló la llamita de un candil interior, comenzó un proceso existencial que lo reconcilió con la corbata y con un destino doméstico”
    La hercúlea tarea de hacer algo especial de nuestra vida normal. No hay nada que te prepare para eso.

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