miércoles, 22 noviembre, 2017

Faltan en nuestros jóvenes elecciones personales


Que la justicia actúe sobre esa caterva de sujetos que están detrás de las irregularidades que se cometieron en el Madrid Arena, por supuesto, y que lo hagan con la lentitud y detalle de los procedimientos de más calado.

Pero una vez emitidas las sentencias, nuestro país necesita un debate serio sobre el concepto divertimento de las nuevas generaciones. Cuando alguien sinceramente dice a un joven –disfruta… ¿qué se supone que va a hacer? No quiero con esto juzgar sí los malabarismos de los DJs son o no un subgénero artístico digno de verdadera atracción musical, o la excusa más fácil para “desfasar en familia“. Quiero sólo apuntar una línea de debate: A pesar del acceso al millón de fuentes de información musical y literaria, y el relumbrón de exposiciones, estoy convencido de que los jóvenes de hoy son más uniformes en sus criterios que los de mi generación.

En mi adolescencia había más diversificación de criterios. Mi íntimo amigo de pupitre era fan de Queen y yo de Gustav Mahler. Así hicimos amistad, a base de diálogos y risas. Sólo dos rubicundas de mi clase habían leído “El señor de los anillos“. Había algunas mega gruppies de la movida y se calzaban de negro integral. Un compañero me presentó un día música de J.D.Zelenka, un compositor barroco del que no había oído hablar en mi vida. AC/DC estaba en boca de otros tres o cuatro, y nos ayudaban a tararear todos los estribillos.

Estoy convencido de que los jóvenes de hoy son más uniformes en sus criterios que los de mi generación

Afirmo que faltan elecciones personales en nuestros jóvenes. Una toma de postura proviene de haber sido sacudido por la curiosidad, y en la curiosidad va implícita una opción. Tragar, adherirse, arrojarse a la riada, es fácil porque no exige nada de nada. Una macrofiesta musical proviene de un macrogusto, pero los gustos son por esencia personalísimos, tanto como un ejercicio de reflexión. Me decía ayer un joven director de orquesta que la música, el amor y la religión llevan en común la exigencia de una dedicación. Creo sinceramente que es así.

Y disfrutar no es ponerse sesudos hasta el punto de salir a comprarse bastón y sombrero. Es saber que se disfruta con lo que gusta, y sólo gusta lo que se ha descubierto y trabajado con paciencia.

Javier Alonso Sandoica

Comentarios

  1. Ne ha encantado. Eztoy completamente de acuerdo. Y me ha cogido justo pensabdo q haria mañana con mis alumnos para q pensaran un poco sobre sus elecciones. Gracias!!

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