Lunes, 26 Junio, 2017

El Islam está de enhorabuena


Me gusta del Islam que sea una religión nacida en el desierto. El desierto no es sólo el lugar donde huyen los bandidos, es también una posibilidad de oír la música callada que se evita en la urbe, y allí Dios hace su ronda. Me parece un avance extraordinario que aportara al mundo árabe el concepto de “comunidad” como sujeto histórico. Los lazos de sangre tribales quedaban superados por esa comunidad nueva, ligada por lazos de trascendencia.

Es verdad que al Islam se le cuestionan mucha cosas sesudas, como la falta de crítica textual al libro revelado, el Corán. Para los cristianos, la crítica de las Escrituras Sagradas se viene haciendo no desde la Ilustración, como dicen algunos, sino desde los tiempos de los Santos Padres. El papel del individuo en el Islam es considerado plenamente titular de derechos y deberes sólo en cuanto miembro de la comunidad religiosa. También el rol de la mujer es materia de controversia. Bueno, y hay más, como la falta de división entre el poder secular y el religioso, quizá por la indivisible condición de Mahoma de gobernante y profeta. Y no hablamos de adaptación a los tiempos, sino de un principio innegociable.

A pesar de que las civilizaciones cristiana y musulmana difieran en muchos temas, hay también un diálogo creciente y sostenido, porque entre gente de fe existe un suelo sólido de conversaciones.

El Ministerio de Interior francés anunció ayer la expulsión de Francia del septuagenario imán tunecino Mohammed Hammami por apoyar durante el rezo “la yihad violenta, proferir comentarios antisemitas y justificar el castigo corporal de las mujeres“. Lo suyo nada tenía que ver con el Islam, lo de Hammami era terrorismo verbal en boca de un hombre agresivo que debería pasar por consulta. La comunidad del Islam que vive en Francia celebra que alguien de semejante catadura no les represente.

Se trata de provocaciones “deliberadas, repetidas e inaceptables” que, por llamar a la violencia, constituyen “una amenaza para la sociedad francesa“, indicó el Ministerio en un comunicado en el que explica que la expulsión se ha efectuado conforme a un decreto aprobado el pasado 8 de octubre.

Lo más interesante de la medida es la explicación que ha facilitado el ministerio: “La República seguirá siendo inflexible con quienes llaman al odio e instrumentalizan el discurso religioso para hacer un alegado de intolerancia y oscurantismo“. El daño directo hacia la mujer, pasa por el colateral de la manipulación de una religión.

Javier Alonso Sandoica

Comentarios

  1. “la yihad violenta, proferir comentarios antisemitas y justificar el castigo corporal de las mujeres”….esto, me temo, si tiene que ver con el islam, y mucho. El clérigo radical no se inventó nada de su cosecha.

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