Miércoles, 16 Agosto, 2017

Un historial que rebasa la foto


En el cuento “La acróbata de marfil“, Don DeLillo narra las consecuencias emocionales de un terremoto en el alma de una mujer frágil, que acaba por permanecer siempre alerta a posibles réplicas, “estoy reducida a puro instinto de perro atontado“. Hay un pasaje que todos sabemos de memoria sin haber leído ni el cuento, ni a DeLillo, “bajando por la escalera tuve una conversación extrañísima con el vecino de enfrente. Quiero decir que apenas sí habíamos cambiado una palabra antes de esto“.

Las catástrofes compartidas unen de repente a los extraños, como sí se hubieran descubierto hijos de una misma madre.

Ayer vimos la foto de un matrimonio subsahariano en Tarifa, ella embarazada y él en posición de cabecero de cama, sosteniéndola, tierno, volcado sobre ella, mirándola. Siete fueron las pateras que recogieron los servicios de costa. Al español que le toca sufrir y ve a ese matrimonio en el chasis, se le pone el alma en vilo, porque quizá entienda hoy su desesperación mejor que hace unos años. De repente nos ha nacido un flujo de empatía sin haber asistido a ninguna charla de inteligencia social.

Yo estuve en Tarifa hace apenas 15 días y coincidí con la llegada de una barquilla hinchable con cinco ciudadanos de Malí. Los vi de cerca, llevaban las manos despellejadas por los remos, pero ocultaban cualquier pizca de dolor. Los chicos de la Cruz Roja los atendieron como si fueran viejos conocidos, me sorprendió esa actitud familiar.

Es difícil atinar para que el flujo de inmigración y las medidas en el país de acogida no provoquen lesiones en la dignidad humana. No sé si los cupos son la solución, si los acuerdos con el país de origen, si en el fondo hay o no disposición de solventar los problemas… Existe una teoría-marco que nos sabemos, porque está en la pizarra de las administraciones: Desarrollar estrategias para fomentar la residencia permanente, su integración, aumentar su capacidad de participar en el proceso democrático, reducir la temporalidad, etc. Pero las grandes estrategias no llegan a saber por qué ese matrimonio quiso venir a España, cuánto dinero pagaron a las mafias marroquíes, desde cuando diseñaron la partida, si la madre es o no primeriza, cómo se enamoró de su marido, qué se dijeron en la barquilla para garantizarse el ánimo. El suyo es un historial que rebasa la foto, y las administraciones no nos lo aclaran, ni podrán hacerlo.

Agustín Guzmán del Buey

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