Jueves, 25 Mayo, 2017

El hombre es diferente, lo dice el gato


Que el hombre es diferente no sólo lo dicen los filósofos, lo dice el gato. El gato cuenta que su mundo es cerrado, perfecto, hecho a medida de las necesidades de sus siete vidas, es el edén donde bosteza a placer y te lo demuestra. El hombre no se ajusta ni por asomo, el hombre cojea, la simple vida le lleva a la muerte, y eso lo sabe. Por eso rebusca en sí para encontrar explicación a las preguntas que se le agolpan, como propietarios de depósitos ante un corralito. La filosofía griega y la religión cristiana nos han traído una aportación capital a nuestra civilización: “en el principio era el Verbo”, el verbo, la palabra, la razón creadora y ordenadora, la medida, “la liberación y salida –como dice María Zambranode la trágica fuerza de las pasiones”.

Pero hay muchos agoreros que andan defenestrando nuestra civilización. Los penúltimos, porque vendrán más, han sido Tariq Ramadan (que sostiene que la civilización judeocristiana está llamada a hundirse en la ciénaga escéptica), y el crítico Andrés Ibáñez, que ha escrito que al igual que Egipto y Roma se desmoronaron como un castillo playero, así nos pasará. Lo malo es que en el rescoldo del pesimismo soplan intelectuales sesudos que no dejan de apostrofar con un “qué barbaridad” a los acontecimientos que vivimos, y en concreto en España. Le estamos cogiendo gusta a la autocomplacencia del leproso que se mira el lugar donde anduvo el dedo índice y se dice “bueno, es ley de vida”. Un hombre reflexivo tendría que ser clarividente, valiente y honrado, esa tríada de la que hablara con razón J.F Revel. Y por eso nace el semanario ADICIONES.

ADICIONES es un proyecto de suma de argumentos, razones, reflexiones, dados que lanzar al tapete de la actualidad para refrescar los lineamenta de nuestra civilización, pilares en piedra sobre los que pende todo el edificio. Somos siete amigos interesados por contar lo que pasa desde una mirada que valora la sorpresa magnífica y siempre imprevisible de estar vivos. Nos gusta el hombre, y esa manera de llevar abullonado en el alma su lote de tendencias: la ética, la estética, la apertura a la trascendencia, la capacidad simbólica, la reflexión, etc.

El cristianismo aportó a nuestra civilización occidental una definición del hombre que supera los márgenes de todo utilitarismo. Y Sócrates nos regaló la virtud del entrometimiento de salir al paso de cualquiera, para cuestionarle su vida y hacerle pensar. Nos interesa el 2.0, no somos amigos de discursos unidireccionales, no llevamos anteojeras, somos curiosos, queremos saber por qué el hombre nace con una confianza originaria. Somos escépticos a la definición del ser humano como escenario de un ejército de neuronas y sinapsis cerebrales. Buscamos la pregunta adecuada, pero no nos vale cualquier respuesta, la sometemos al juicio de la reflexión.

Estamos dispuestos a mucho, y acabamos de empezar…

Agustín Guzmán del Buey

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